Japón ha rechazado un cambio de la ley que delimita la cantidad de tierra destinada a los cementerios, y por tanto la petición de cementerios musulmanes.
La petición musulmana de tener cementerios ha sido denegada. En Japón, la cremación es una tradición. «La solución adecuada para los musulmanes es devolver los restos a sus propios países y enterrarlos allí», señalan.
El país ha dicho así que no rescribirá su cultura, ni siquiera por la presión global, en un momento en el que en Occidente la mayoría de los gobiernos modifican las normas culturales para dar cabida —sobre todo— a la inmigración musulmana.
Así, ha rechazado de forma rotunda las peticiones de expandir los cementerios musulmanes, insistiendo en que la cremación —practicada por más del 99% de la nación— no está sujeta a negociación. «Si los musulmanes exigen un entierro, los restos deben ser devueltos a sus países de origen», han manifestado.