El Gobierno de Estados Unidos ha lanzado este lunes una cruzada contra el Tribunal Penal Internacional (TPI), con sede en La Haya, al que ha acusado de «amenazar» la soberanía estadounidense y ha anunciado que baraja una amplia gama de acciones en contra de sus miembros, incluyendo sanciones.
«El TPI representa una amenaza intolerable para la soberanía estadounidense, pues se arroga la autoridad para procesar e incluso encarcelar a militares y funcionarios estadounidenses que actúan en defensa del interés nacional de Estados Unidos», ha señalado el Departamento de Estado, liderado por Marco Rubio, en un comunicado.
La campaña tiene como objetivo desbaratar la capacidad del TPI para «operar, perseguir a militares o funcionarios estadounidenses» e incluye una amplia gama de acciones destinadas a evitar que el tribunal de la Haya «sea incapaz de amenazar la soberanía de Estados Unidos o de atacar a ciudadanos estadounidenses».
Entre las medidas que baraja la Administración Trump se encuentran las llamadas diplomáticas por parte del secretario de Estado y otros altos cargos para advertir a las naciones extranjeras de los «abusos» cometidos por el TPI y los «riesgos que representa para los estadounidenses y otros países».