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Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

La declaración de Michael Flynn, otro 'fiasco' de la 'trama rusa'

 Cada dato nuevo que sale a la luz parece apuntar en la dirección contraria.


A estas alturas ya deberían saber que cuanto más ahonden en la llamada ‘trama rusa’, peor les va a ir. Pero la feroz oposición al presidente Donald Trump -los grandes medios, especialmente- parece fatalmente condenada a tropezar incontables veces con la misma piedra, creyendo en cada ocasión que ha dado con la pieza incriminatoria definitiva para ver cómo el ‘presidente Teflón’ sale indemne mientras que aumentan las sospechas contra sus ‘protegidos’, Hillary Clinton y el ex presidente Obama.
Resumimos, por no aburrirles. ¿Se acuerdan de la interminable investigación en la ‘trama rusa’ que abrió el fiscal especial Mueller, del FBI? Pues ha hecho público una declaración en la que Michael Flynn, primer jefe de Seguridad de Donald Trump, confiesa que mintió sobre sus conversaciones con agentes rusos.
A los medios les faltó tiempo para lanzarse a bailar la danza de la victoria con un enorme y autosatisfecho «¡Os lo dije!», acompañado del esperable regodeo en redes sociales. Por fin, ya lo tenemos, la vindicación de más de un año de esfuerzos.
Solo que, naturalmente, no.
Veamos lo que hemos averiguado. Primero, que el 29 de diciembre de 2016 Flynn llamó a un alto funcionario del Equipo de Transición del presidente para discutir si convenía o no hablar con los rusos sobre las nuevas sanciones que, como regalito de despedida, les acababa de imponer Obama, y que recibió el visto bueno -no, que se sepa, de Trump- y llamó al embajador ruso para pedirle que Moscú no reaccionara exageradamente a las nuevas sanciones. Bien, esto ya se sabía desde el pasado mes de febrero.
Y, efectivamente, hacia finales de 2016 Putin hizo público que no aprobaría medidas de represalia contra la extensión de las sanciones norteamericanas.
Bien, Flynn habló voluntariamente sobre esa conversación con el FBI el 24 de enero, y mintió. También les mintió sobre las llamadas que hizo al embajador ruso y a altos funcionarios de otros países para tratar de influirles sobre el voto a una resolución en Naciones Unidas propuesta por Egipto sobre asentamientos israelíes. Les dijo a los agentes que solo había llamado para enterarse de su intención de voto.
Es decir, para aclararnos: Michael Flynn, cuya dimisión pidió y aceptó Trump a los pocos días de su nombramiento, habla con Moscú cuando éste ya es presidente -nada que ver, pues, con una colusión sobre las elecciones- para evitar que los rusos reaccionen peligrosamente a unas sanciones de Obama.
¿Me he perdido algo? ¿Alguien puede decirme qué tiene esto que ver con la dichosa ‘trama rusa’? Más: ¿qué tiene esto de malo? ¿Ahora resulta que la cosa no es injerencia rusa en la política americana, sino injerencia americana en la política rusa?
Pero, un momento, sí la confesión de Flynn demuestra que la Administración Americana influyó ocultamente en beneficio de un país extranjero: Israel. Pero, sinceramente, no creo que a eso se le quiera dar demasiado bombo en los medios norteamericanos.
No es solo que las nuevas ‘noticias bomba’ y revelaciones sensacionales de esta disparatada investigación no logren demostrar el ansiado contubernio entre el candidato Trump y ‘los rusos’ para dar al primero la victoria a través de no se sabé qué artimañas; es que cada dato nuevo que sale a la luz parece apuntar en la dirección contraria.
Pero sigan, sigan jugando. Quizá la próxima vez…

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