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Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

La factoría del terror: así vendió el ISIS sus ejecuciones al mundo

La organización terrorista entendió que hoy en día las batallas también se libran en las redes sociales y allí no encontraron rival alguno.

Nadie conocía de dónde venían sus principales reivindicaciones, pero los vídeos del Estado Islámico cautivaron a los occidentales desde sus comienzos. Esas imágenes exóticas de Oriente Medio, la crueldad de los yihadistas y una producción digna de las mejores cintas de Hollywood chocaban con la concepción del movimiento islamista desde Europa.
Lejos quedaban los tiempos en los que Osama Bin Laden lanzaba amenazas contra Estados Unidos desde las cuevas de Tora Bora en unas rudimentarias grabaciones. El autoproclamado califato adelantó por la derecha a la histórica Al-Qaeda gracias a una nueva concepción del terrorismo que pasaba por mostrar al mundo con toda su crudeza hasta dónde estaban dispuestos a llegar para imponer la sharia y un Gobierno islámico en todo el mundo.
Desde que Abu Bakr Al-Baghdadi proclamó el califato, la organización comenzó a difundir sus crímenes a todo el mundo. Un estadounidense sentado en el sofá de su casa pudo ver en ‘prime-time’ la ejecución del reportero James Foley. Los detalles, cuidados como si de una superproducción de Hollywood se tratase, se repetían en cada ejecución: el verdugo vestido de negro, el mono naranja de las víctimas y las amenazas a los ciudadanos de todo el mundo.
Los crímenes impunes del ISIS enardecieron a los islamistas y los animaron a acudir a las mezquitas radicales donde los imanes, convenientemente financiados por potencias de la zona, asentaban sus pensamientos y, utilizando las suras más violentas del Corán, justificaban su sacrificio por la construcción de un Estado Islámico mundial.

¿Por qué hacer públicas las matanzas?

Tan pronto como los vídeos del Estado Islámico se hicieron cotidianos se abrió un debate en torno a su publicación. Numerosos medios optaron por no hacerlo para no contribuir al «espectáculo propagandístico» de la organización terrorista. En La Gaceta creímos (y creemos) que lo único que puede salvar a la civilización occidental en este momento es entender el tamaño del enemigo al que nos toca hacer frente.
El problema con el islamismo es evidente en Europa y, aunque algunos políticos quisieron esconderlo, se ha hecho presente con los innumerables atentados y ataques que han tenido lugar estos años. La opinión pública debe despertar y sólo lo hará cuando descubra la crueldad infinita de los islamistas y sus ansias de acabar con el mundo tal y como lo conocemos.
Ningún medio esconde los crímenes de los nazis, las matanzas de judíos en los campos de concentración y las miles de atrocidades llevadas a cabo por Adolf Hitler. De igual manera, desde La Gaceta consideramos que todos nuestros lectores deben conocer la existencia de un genocidio de cristianos en Oriente Medio y que esconder esa información sólo contribuye a hacer aún más grande el problema.

Decapitaciones en directo

El 18 de agosto de 2014, el periodista Foley fue asesinado. El reportero, que había sido secuestrado por los yihadistas el 22 de noviembre de 2012, fue ejecutado en riguroso directo como «represalia por el ataque de la aviación norteamericana a posiciones del Estado Islámico en Irak».
La grabación conmocionó a una opinión pública acostumbrada a otro tipo de contenido televisivo, pero que pronto tuvo otra ración de «justicia islámica» con la ejecución de más de 40 cristianos coptos en una playa de Egipto.
Las tropas sirias e iraquíes también han sido objetivo del ISIS. Muchas de sus producciones cinematográficas tenían a soldados arrestados en el campo de combate como tristes protagonistas. Sólo la valentía de los combatientes locales, con la conveniente ayuda internacional, logró terminar con estas imágenes en las zonas ya recuperadas de ambos países.

Matanzas de homosexuales

El grupo terrorista aplicó la sharia en los territorios dominados en Siria e Irak. La ley islámica establece castigos terribles contra los homosexuales, pues consideran que «practican actos indecentes con otros hombres».
La organización terrorista convocaba a los ciudadanos a las puertas de un edificio. Allí, desde su azotea, lanzaban a los homosexuales al vacío mientras gritaban proclamas en favor de Alá.
Los vídeos llegaron a los principales países del mundo a través de las redes sociales y pronto esa semilla germinó en Estados Unidos. El 12 de junio de 2016, un islamista atacó un local gay de Orlando asesinando a 50 personas e hiriendo a otras 53.
 
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