
Casi tres años más tarde del inicio del conflicto, la ONU ha reconocido que las autoridades de facto de Gaza cuentan con personal armado que interfiere en la distribución de la ayuda humanitaria e incluso se apropia de suministros destinados a la población civil. Así lo recoge un comunicado difundido este 12 de julio por el coordinador humanitario y coordinador residente de Naciones Unidas para el Territorio Palestino Ocupado, Ramiz Alakbarov, en el que condena la obstrucción de las operaciones de asistencia en la Franja.
Según explica la organización, trabajadores humanitarios se vieron obligados a suspender el reparto de alimentos después de que hombres armados afiliados a las autoridades de facto irrumpieran por la fuerza en el punto de distribución de Abu Rashid, en Jabalia, al norte de Gaza. La ONU añade que ese mismo grupo también accedió a un almacén del Programa Mundial de Alimentos (PMA) y que, presuntamente, agredió a dos conductores de camiones que transportaban ayuda humanitaria.
Naciones Unidas afirma que estos hechos no constituyen un episodio aislado, sino que forman parte de un patrón cada vez más preocupante de intimidación, violencia y obstrucción contra las operaciones humanitarias. Entre esas actuaciones menciona expresamente intentos de contrabando, ataques contra el personal humanitario y la interferencia en la entrega de suministros esenciales.
El organismo internacional advierte de que estas acciones ponen en peligro a los trabajadores humanitarios, dificultan la llegada de alimentos y otros recursos básicos y reducen aún más la capacidad de las organizaciones para asistir a la población gazatí. Asimismo, señala que el espacio disponible para desarrollar estas operaciones continúa reduciéndose por la expansión de las zonas bajo control israelí.
En su declaración, la ONU recuerda que el derecho internacional humanitario obliga a todas las partes implicadas en el conflicto a proteger al personal humanitario, las instalaciones y los suministros de ayuda, además de abstenerse de cualquier actuación que obstaculice las labores de asistencia.
Por ello, Naciones Unidas reclama el cese inmediato de toda interferencia en las operaciones humanitarias y exige que estas puedan desarrollarse de forma independiente, imparcial y segura. El organismo concluye que la población de Gaza ya ha soportado un enorme sufrimiento y no puede permitirse nuevos retrasos o interrupciones en la llegada de ayuda vital.