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Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

La Unión Europea alienta la otra oleada migratoria: 'Nunca tendrán barreras'

El jefe de migración de la UE no esconde las intenciones de los dirigentes comunitarios: «Necesitamos más mano de obra».


Las próximas generaciones de europeos deben prepararse para convivir con la inmigración. Estas declaraciones del jefe de migración de la UE, Dimitris Avramopoulos, evidencian el objetivo último del órgano comunitario, que hace unos meses prometió que no pondría «trabas» a las corrientes migratorias.
Estamos en contra de la construcción de vallas, por el contrario, estamos a favor de construir puentes con los países vecinos», aseguró Avramopoulos, en clara referencia a Hungría. Hace años que Viktor Orbán se convirtió en el enemigo público número uno de Bruselas por rechazar el sistema de cuotas y las políticas migratorias de la UE.
«Ningún rincón del continente podrá escapar a la inmigración procedente del tercer mundo. Todos los estados miembros deben respetar a los órganos comunitarios», sentenció el dirigente. Hace unas semanas, Bruselas ya advirtió que aquellos países que no estaba dispuestos a aceptar sus exigencias, podrían ver reducida notablemente la partida presupuestaria dedicada a sus infraestructuras. Un chantaje en toda regla que recibió rápida réplica de Orbán: «Nunca renunciaremos a nuestras raíces cristianas».
«La migración es nuestra nueva realidad. Ha llegado el momento de comenzar a pensar, hablar y actuar sobre la migración de una manera más integral y de largo plazo, implementando políticas destinadas a promover la integración y la inclusión», sentenció Avramopoulos, antes de asegurar que «necesitan alcanzar una reforma de asilo integral y justa antes de junio».
El griego explicó que «cuando se trata de migración, estamos en el camino a largo plazo» y que está «profundamente entrelazada con sus políticas de economía, comercio, educación y empleo».
Las palabras de Avramopoulos se unen a las pronunciadas por Jean-Claude Juncker y certifican los planes del globalismo para la nueva Europa que llevan poniendo en marcha desde el mes de septiembre desde 2015, cuando estalló la mal llamada «crisis de refugiados» tras la ruptura del acuerdo migratorio con Turquía.
Las fronteras europeas se abarrotaron entonces de miles de inmigrantes que buscaban alcanzar Europa. Aunque la prensa internacional y los principales líderes políticos quisieron cubrir lo que ocurría bajo el pretexto humanitario, la realidad era bien diferente: los verdaderos refugiados eran solo una pequeña porción del flujo de migrantes -varones y en edad de trabajar- que llenaron los centros de acogida de las principales ciudades.
Meses después, Angela Merkel tuvo que dar marcha atrás a su política migratoria y el ‘Welcome Refugees’ quedó en el olvido. Bruselas maniobró entonces para plantear a la opinión pública que la inmigración era «vital» para el futuro del continente.

El informe de la ONU

«La inmigración ha evitado que Europa sufra un retroceso poblacional desde que comenzó este siglo». A finales de año, La ONU lanzó un informe que muestra que, desde el año 2000, el Viejo Continente ha acogido a 22 millones de nuevos migrantes que representan 78 millones en total, una cifra sólo superada por Asia, donde viven en la actualidad 80 millones.
El jefe de Migraciones de la ONU, Bela Hovy, desveló que el 74% de todos los migrantes internacionales estaba en edad de trabajar (tenían entre 20 y 64 años), una cifra que contrasta con el 57% de la población general en esa misma situación.
Los migrantes se concentran en unos pocos países. En 2017, veinte naciones acogían a dos tercios de ellos y diez alojaban a la mitad.
El país con más migrantes (49,8 millones) es Estados Unidos, seguido de Arabia Saudí, Alemania y Rusia (con unos 12 millones cada uno) y Reino Unido (donde viven unos 9 millones).
Más del 60% de los migrantes reside en Asia o Europa (con 80 y 78 millones, respectivamente), mientras 58 millones viven en América del Norte, 25 en África, 9,5 en Latinoamérica y el Caribe y 8,4 en Oceanía.
En cuanto al origen de los migrantes, la mayoría proviene de Asia (106 millones), Europa (61 millones), Latinoamérica (38 millones) y África (36 millones).

Los Balcanes y la influencia turca

El canciller federal austríaco, Sebastian Kurz, exigió en Sofía, antes del inicio de la cumbre de los Balcanes, dar a esos países «una perspectiva europea» para evitar que crezca en esa región la influencia turca.
En declaraciones a la prensa, Kurz recordó que durante un tiempo la Unión Europea (UE) le dio «insuficiente perspectiva» a los países de los Balcanes, «lo que fue todo menos positivo».
«Estoy contento de que esto haya cambiado. La cumbre de hoy es un acto simbólico, que puede activar más dinamismo. Es que si no hay perspectiva europea en los Balcanes entonces crecerá la influencia turca y de otros, lo que es malo para la región y para nosotros», dijo.
Según Kurz, esto puede causar la «radicalización» en algunos sectores, el crecimiento de «tendencia nacionalistas» y crear «una división fuerte entre las diferentes etnias y entre musulmanes y no musulmanes».
Austria, que es muy crítico con el gobierno islamista de Turquía, presidirá en el segundo semestre del año la UE y el canciller destacó hoy que su «claro objetivo» será alcanzar progresos concretos para esos países balcánicos en su acercamiento a la UE.
En ese sentido, destacó que es «muy optimista» respecto a las perspectivas de Serbia y Montenegro.

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