
El Gobierno de la República Democrática del Congo ha elevado a 247 el número de muertes por ébola en la RDC, dentro de un total de 956 casos confirmados desde la declaración del brote el pasado 15 de mayo en el este del país, según datos oficiales difundidos este domingo.
La situación epidemiológica, marcada por una letalidad del 25,8%, mantiene en alerta a las autoridades sanitarias, que advierten de una evolución «preocupante» de la epidemia en zonas fronterizas y de difícil acceso. El último informe del Instituto Nacional de Salud Pública de la RDC señala que 316 pacientes permanecen en aislamiento hospitalario por ébola, mientras que 92 personas han logrado recuperarse tras superar la infección.
«Observamos un número creciente de casos confirmados semana tras semana, lo que refleja la continua transmisión de la enfermedad en la comunidad. Si no se implementan rápidamente medidas de salud pública, la epidemia podría expandirse geográficamente con rapidez», advirtió el organismo.
El brote, detectado inicialmente en la provincia de Ituri, se ha extendido a Kivu del Norte y Kivu del Sur, en un contexto de crisis sanitaria por ébola en África Central que preocupa tanto a autoridades locales como a organismos internacionales.
La expansión también ha alcanzado a la vecina Uganda, donde se han confirmado 19 contagios, 14 de ellos importados desde la República Democrática del Congo, con al menos dos fallecidos. Según la Organización Mundial de la Salud, el brote corresponde a la cepa Bundibugyo, con una tasa de mortalidad que puede oscilar entre el 30 % y el 50 %, y para la que no existe vacuna autorizada ni tratamiento específico.
La agencia internacional ya calificó la situación como una emergencia sanitaria internacional por ébola, al considerar «alto» el riesgo de propagación regional en África subsahariana y «bajo» a escala global, aunque con vigilancia reforzada. La OMS estima además que el virus pudo comenzar a circular en Ituri dos meses antes de su detección oficial, lo que explicaría la rapidez de la expansión actual y el incremento sostenido de casos.
Se trata del tercer peor brote de ébola en África en la historia reciente, solo superado por la epidemia de África Occidental entre 2014 y 2016 y el brote registrado en el este congoleño entre 2018 y 2020.