Mientras el ébola vuelve a extender la muerte y el miedo por el este de la República Democrática del Congo, los terroristas de Estado Islámico mantienen su ofensiva contra las comunidades cristianas y aseguran haber asesinado a 17 personas durante una nueva sucesión de ataques.
El grupo yihadista ha reivindicado en su semanario propagandístico An Naba varias operaciones perpetradas en las regiones de Ituri, Beni y Alto Uele, donde también afirma haber incendiado cerca de un centenar de viviendas.
«Los ataques de los soldados del Califato provocaron esta semana 17 muertes entre los combatientes cristianos y el incendio de alrededor de 100 de sus casas», sostiene la publicación de Estado Islámico.
Según la reivindicación, al menos cuatro soldados congoleños también habrían resultado muertos o heridos y otros tres miembros de milicias aliadas habrían perdido la vida. Los terroristas aseguran igualmente haber incendiado uno de sus cuarteles.
El epicentro del ébola, bajo el fuego yihadista
Los ataques se producen mientras el noreste del Congo afronta un grave brote de ébola causado por el virus de Bundibugyo. La epidemia fue confirmada oficialmente el pasado 15 de mayo en la provincia de Ituri, una de las regiones donde el Estado Islámico y sus aliados mantienen una intensa actividad armada.
La Organización Mundial de la Salud había contabilizado, hasta el 14 de junio, 808 casos confirmados y 192 fallecidos en Ituri, Kivu del Norte y Kivu del Sur. La transmisión continúa expandiéndose en un territorio marcado por la pobreza, los desplazamientos masivos y la inseguridad.
Ituri concentra buena parte de los contagios y constituye, al mismo tiempo, uno de los principales escenarios de la violencia ejercida por las Fuerzas Democráticas Aliadas —ADF—, grupo islamista integrado en la denominada Provincia de África Central de Estado Islámico.
La coincidencia entre la epidemia y los ataques agrava el drama de una población que debe enfrentarse simultáneamente a la enfermedad, el terrorismo y la práctica ausencia del Estado.
Una persecución sostenida contra los cristianos
La ofensiva no constituye un episodio aislado. Las ADF llevan años atacando iglesias, funerales y aldeas cristianas en el este del país. En abril, las autoridades congoleñas atribuyeron a rebeldes vinculados a Estado Islámico un ataque que dejó al menos 43 muertos.
Organizaciones dedicadas a la defensa de la libertad religiosa han alertado de que las comunidades cristianas del este congoleño son atacadas de manera sistemática, en medio de una respuesta internacional centrada principalmente en otros conflictos de la región.
Estado Islámico ha convertido esta persecución en uno de los ejes de su propaganda africana. Sus comunicados describen a los cristianos como enemigos religiosos, celebran la destrucción de sus hogares y presentan las matanzas como parte de una guerra contra la presencia cristiana en la zona.
En julio de 2025, la organización terrorista reivindicó el asalto a una iglesia en Ituri en el que murieron al menos 43 fieles durante una celebración religiosa, según confirmó entonces la misión de Naciones Unidas en el país.
Ahora, ni siquiera el avance de una epidemia mortal ha frenado la violencia. Mientras los equipos sanitarios intentan contener el ébola, los cristianos del este del Congo continúan atrapados entre la enfermedad y el terror islamista.