«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

Mapa del terror yihadista: 10.598 muertos en 1.571 atentados en 37 países

10.598 personas fueron asesinadas en alguno de los 10.598 atentados perpetrados por el terrorismo yihadista en 37 países del mundo en 2018, aunque ocho de cada diez víctimas se produjeron en Afganistán, Irak, Siria, Nigeria y Somalia a manos de grupos talibanes y de Daésh.

Así lo refleja el Anuario del terrorismo yihadista 2018, realizado por el Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo, impulsado por el Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco, Covite, y presentado por la presidenta de esta asociación, Consuelo Ordoñez, y diferentes expertos.

Entre ellos, Carlos Igualada, el director del observatorio, que ha dejado claro que lejos de lo que se pueda pensar que con la caída del Califato Daésh está «acabado», en 2018 la organización se ha consolidado como movimiento insurgente.

Sin embargo han sido los grupos talibanes los más letales en sus ataques con 2.493 muertos, por delante de Daésh (1.745) y Boko Haram (1.225), por lo que Afganistán se convirtió, con diferencia, en el país con mayor número de atentados (427) y víctimas (3.589).

El anuario concluye que pese a que el número de atentados fue un 7 por ciento más que en 2017, el de muertos descendió un 23 por ciento.

El ataque más mortífero se perpetró en Paquistán con 149 fallecidos, lo que se explica, según los analistas, en el «creciente interés» de Daésh hacia el centro, sur y sudeste de Asia y, por tanto, su presencia en la región de Afganistán y Paquistán, Cachemira y Filipinas.

Además, Europa ha sido escenario de seis atentados con 13 muertos cuando el pasado año hubo 15 acciones terroristas, entre ellas los de Barcelona y Cambrils, con 16 muertos. Los perpetrados en 2018 en territorio europeo han sido cometidos por individuos «por cuenta propia», con medios poco sofisticados y escasa planificación.

Respecto al «modus operandi» y los objetivos del ataque, el anuario distingue entre los atentados perpetrados por grupos talibanes y los de Daésh, de forma que los cometidos por los primeros tuvieron como objetivo asesinar a fuerzas de seguridad (71%) y se realizaron a través de emboscadas, mientras que el artefacto explosivo fue el elegido en seis de cada diez acciones de Dáesh.

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