«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Casi medio centenar de rehenes siguen en Gaza

Más de 1.200 asesinados, cientos de secuestrados, jóvenes torturadas y violadas, niños calcinados… dos años de la matanza de Hamás contra la población israelí

Terroristas de Hamás. Europa Press

Este martes se cumplen dos años de la matanza de Hamás contra la población israelí. Dejó 1.200 asesinatos, cientos de secuestrados, jóvenes torturadas y violadas, niños calcinados… Hoy, Hamás ha señalado que «la batalla continúa». El grupo terrorista islamista ha resaltado que sus ataques terroristas, llamados oficialmente ‘Inundación de Al Aqsa’, supusieron «un gran punto de inflexión en el clima político y militar en la región» y marcaron «la primera línea en el camino hacia la liberación de Palestina».

Mahmud Mardaui, alto cargo del brazo político de Hamás, ha subrayado además que los palestinos «ejercieron su derecho» a la «resistencia», según ha recogido el diario palestino ‘Filastin’.

Entre las historias espeluznantes está la de Adi Vital-Kaploun, una mujer asesinada por los terroristas de Hamás. Después grabaron un video de propaganda con sus hijos, Eshel (de cuatro meses) y Negev (de cuatro años). Los niños fueron secuestrados durante horas; más tarde los abandonaron camino a Gaza y una vecina los rescató.

Los terroristas de Hamás asesinaron al grito de «Allahu Akbar» a Joshua Luito Mollel, estudiante tanzano de 21 años que llegó a Israel en un programa de intercambio agrícola. Su cadáver sigue retenido en Gaza.

Un padre israelí protegió a sus hijos de terroristas islamistas que se infiltraron en su casa. Él fue asesinado frente a ellos. Después uno de los terroristas abrió el refrigerador y se sirvió una Coca-Cola.

Hamás transmitió en vivo el secuestro de familias israelíes. Ese fue el caso de la familia Elyakim: tres miembros fueron asesinados ese día y dos niñas fueron secuestradas. Unos 40 niños israelíes fueron secuestrados. Dos de ellos, los hermanos Bibas, Kfir (de nueve meses) y Ariel (de cuatro años), fueron asesinados en cautiverio junto a su madre.

El ataque fue también fue una campaña deliberada y planificada de violencia sexual contra mujeres israelíes. Se usó la violación como arma de guerra por parte de los terroristas. Testimonios de supervivientes, testigos y personal de emergencias, y las pruebas forenses o las grabaciones en vídeo demuestran cómo muchas mujeres fueron atadas, violadas en grupo, mutiladas y después asesinadas. Una de las supervivientes relató cómo un terrorista la mantuvo cautiva durante tres semanas, encadenada por el tobillo, sometiéndola a palizas y agresiones sexuales a punta de pistola.

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