«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El episodio más grave se produjo en el estado de Benue

Masacre en Pascua en Nigeria: al menos 16 muertos, incluidos cinco policías, en una oleada de ataques terroristas

Soldados de Nigeria muestran armamento incautado a Boko Haram. Europa Press.

Nigeria ha vuelto a teñirse de sangre durante la Pascua cristiana. Al menos 16 personas, incluidos cinco agentes de Policía, han muerto en una cadena de ataques coordinados en distintos puntos del país, en una nueva escalada de la violencia terrorista que golpea especialmente al norte.

El episodio más grave se produjo en el estado de Benue, donde grupos armados irrumpieron en varias comunidades y asesinaron a al menos diez personas, dejando además numerosos heridos y obligando a huir a decenas de residentes.

Los ataques, que se prolongaron durante horas, afectaron a localidades como Mbatsada y Agana, según fuentes locales. La violencia se extendió a otros estados. En Katsina, un agente murió en un enfrentamiento con hombres armados, mientras que en Borno —epicentro histórico del terrorismo yihadista— un nuevo ataque se produjo apenas un día después de otro atentado que dejó cuatro policías y un civil muertos.

En Kaduna, la situación fue igualmente dramática: un grupo armado atacó un servicio religioso de Pascua, asesinó a cinco personas y secuestró a más de 30 fieles. El Ejército nigeriano logró intervenir posteriormente, forzando la huida de los atacantes y consiguiendo la liberación de 31 rehenes.

Las Fuerzas Armadas han señalado que los terroristas sufrieron bajas durante su retirada y han informado de operaciones paralelas en las que se ha neutralizado a varios insurgentes y detenido a presuntos colaboradores.

Aunque no se ha atribuido oficialmente la autoría de todos los ataques, las autoridades apuntan al entorno de organizaciones yihadistas como Boko Haram y su escisión, el Estado Islámico en África Occidental (ISWA), responsables de años de violencia en la región.

El hecho de que los atentados coincidan con la celebración de la Pascua vuelve a poner el foco en la vulnerabilidad de las comunidades cristianas en el país. En los últimos años, la inseguridad se ha expandido más allá del noreste hacia otras regiones del norte y noroeste, alimentando el temor a una extensión de las redes terroristas. Nigeria, el país más poblado de África, se enfrenta así a una amenaza persistente que combina insurgencia yihadista, violencia intercomunitaria y bandas armadas, con un impacto devastador sobre la población civil.

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