incendiaron casas, dispararon a civiles que intentaban huir y sembraron el pánico entre la población rural
Masacre yihadista en Nigeria: al menos 50 civiles asesinados y mujeres y niños secuestrados en un ataque coordinado
Masacre yihadista en Nigeria: al menos 50 civiles asesinados y mujeres y niños secuestrados en un ataque coordinado
Dormitorio de la Government Girls Secondary School de Jangebe (Zamfara, Nigeria), donde 317 alumnas fueron secuestradas por hombres armados el 26 de febrero de 2021. Europa Press.
Por LGI
23 de febrero de 2026

Una nueva y brutal ofensiva ha sacudido el noroeste del Estado de Zamfara, donde hombres armados atacaron al menos un poblado en la noche del jueves y madrugada del viernes, asesinando a más de 50 civiles e huyendo con mujeres y niños secuestrados en lo que se perfila como uno de los episodios más sangrientos de violencia terrorista en la región.

El asalto, perpetrado por grupos armados —reportados por testigos y autoridades locales como «bandits» o facciones extremistas—, comenzó al atardecer y se prolongó durante horas en la aldea de Tungan Dutse, en la zona de Anka y Bukuyum. Los atacantes llegaron en motocicletas, incendiaron casas, dispararon a civiles que intentaban huir y sembraron el pánico entre la población rural, según testimonios recogidos por medios internacionales.

Entre los muertos hay hombres, mujeres y probablemente varios menores, mientras que el número de secuestrados aún no ha sido confirmado oficialmente, aunque varios informes señalan que docenas de mujeres y niños fueron tomados por los grupos armados y trasladados a zonas boscosas.

Este ataque se enmarca en una aunque persistente ola de violencia extremista en el noroeste de Nigeria, donde bandas criminales y grupos ligados al yihadismo han intensificado sus operaciones en aldeas y comunidades rurales, desafiando la capacidad de las fuerzas de seguridad nigerianas y dejando tras de sí un rastro de terror, desplazamiento y desolación.

La respuesta oficial al ataque ha sido rápida en declaraciones, aunque limitada en acciones palpables sobre el terreno. La Unión Africana (UA) ha condenado enérgicamente los hechos, calificándolos de «atroces ataques terroristas» y expresando su solidaridad con el pueblo nigeriano, así como su exigencia de la liberación inmediata e incondicional de los secuestrados.

El presidente de la Comisión de la UA, Mahmoud Ali Youssouf, afirmó que estos hechos representan «graves violaciones de los derechos humanos» y amenazas directas a la paz y la seguridad en el continente, y pidió una acción más coordinada para proteger a las poblaciones civiles y evitar la repetición de atrocidades similares.

La tragedia en Zamfara se añade a una larga lista de masacres y secuestros que han marcado los últimos años en Nigeria, donde la violencia ha ido evolucionando desde conflictos locales hacia una forma de terrorismo rural que golpea sin discriminación a los habitantes de comunidades indefensas. Incluso cuando las autoridades buscan culpar indistintamente a «bandits», varias facciones armadas han adoptado métodos propios de redes terroristas organizadas, multiplicando las víctimas entre civiles.

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