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Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

Polonia, a la UE: 'Tenemos el deber moral de decir 'no' a acoger refugiados'

«Algunos países europeos van a tener dificultades para hacer frente a la amenaza del terrorismo yihadista porque han cometido el error de aceptar grandes poblaciones de países islámicos que no han logrado integrar».


El ministro polaco de Exteriores, Witold Waszczykowski, cree que algunos países europeos van a tener dificultades para hacer frente a la amenaza del terrorismo yihadista porque han cometido el error de «aceptar grandes poblaciones de países islámicos que no han logrado integrar».
«Han fallado en la integración de parte de los inmigrantes a causa de la corrección política, además se ha dejado que se imponga el concepto de la multiculturalidad y se ha asumido erróneamente que una gran inmigración constituye una especie de tesoro», explicó. Como ejemplo, alertó de las «grandes poblaciones» que viven sin integrarse en Alemania, Francia y el Reino Unido, en muchos casos procedentes de antiguas colonias y con el idioma del país.
Ante ese «fracaso», se preguntó cómo se pretende que Polonia tenga éxito a la hora de integrar a inmigrantes que no hablan polaco y ni siquiera tienen una cultura similar.
Waszczykowski se refirió a las exigencias de Bruselas para que Polonia acepte recibir una parte de los inmigrantes, en su mayoría provenientes de Oriente Medio y África, acogidos en centros de refugiados de Italia y Grecia desde 2015. «Los llamados refugiados de Italia y Grecia son en un 90 % inmigrantes económicos, que además no quieren venir a Polonia«, señaló el ministro, quien afirmó que su Gobierno no se plantea «traerlos a la fuerza».
Recalcó que sólo un 5 % de los acogidos en esos centros proviene realmente de Siria, «según datos de Frontex», por lo que sólo una minoría puede solicitar asilo.
La sociedad polaca, destacó, «es muy homogénea, sin minorías», un hecho que explica su «temor» a recibir «inmigrantes de otros continentes», con «un 75 % en contra, según las encuestas».
A su juicio, no se puede acusar a Polonia de ser insolidaria, cuando ha abierto sus puertas a la emigración que ha llegado en los últimos años huyendo del conflicto en Ucrania. «En 2016 dimos más de 1,25 millones de visados para ciudadanos ucranianos, la mitad de todos los concedidos en Europa para esta nacionalidad, de ellos 650.000 con permiso de trabajo», explicó el jefe de la diplomacia polaca, quien se pregunta por qué Bruselas no tiene en cuenta también a los inmigrantes del este.
Según Waszczykowski, «Polonia ya no tiene demasiado margen para aceptar más inmigrantes» porque su mercado no es capaz de generar más puestos de trabajo.
La Comisión Europea ha abierto un procedimiento de infracción contra Polonia, Hungría y la República Checa por no aceptar su cuota de refugiados desde Italia y Grecia, pero el ministro recordó que otros países tampoco han cumplido, ya que «hasta ahora solo se han reinstalado 20.000 inmigrantes de los 160.000 que debían ser trasladados».
En su opinión, la posibilidad de sanciones europeas, como la reducción de fondos europeos para Polonia, no es real, y más bien responde al «doble rasero» imperante en la UE. Un ejemplo «lo tenemos cuando Francia no respeta la disciplina fiscal, ante lo que los burócratas de Bruselas dicen entonces: es Francia, no podemos sancionarla», dijo.
La materialización de ese doble rasero será la consolidación de una Europa de dos velocidades, a lo que se opone Varsovia al considerar que es «una receta para la división». «Nosotros queremos una Europa unida», aseguró Waszczykowski, quien subrayó que la clave de esa unión es «el mercado único antes que el euro», ya que «la moneda única ayuda a las grandes economías, como a Alemania, pero no a economías más débiles, como Grecia o Italia, que está estancada económicamente».
Frente a la Europa de dos velocidades, Polonia defiende reformar la UE para dar más atribuciones al Consejo Europeo «la única institución que tiene verdadera legitimidad democrática» por representar a los gobiernos nacionales.
La Comisión Europea «tiene ambiciones políticas para controlar a los países y eso no lo podemos consentir», añadió el ministro, quien abogó por una institución más técnica.

‘Tenemos el deber moral de decir no’

Por otra parte, Jaroslaw Kasczynski, el líder del partido Ley y Justicia (PiS en sus siglas en polaco), ha mostrado su rechazo a acoger refugiados, desafiando así a Bruselas y su programa de reubicación de solicitantes de asilo.
«Nostros no hemos explotado a los países de donde proceden esos refugiados que vienen a Europa. No hemos utilizado su fuerza de trabajo y definitivamente no les hemos invitado a Europa. Tenemos todo el derecho moral a decir ‘no'», ha dicho.

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