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Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

Un refugiado iraquí, principal sospechoso del último atentado en Reino Unido

 

Scotland Yard se ha negado a revelar su identidad, pero varios vecinos aseguran que fue uno de los casi 300 niños acogidos por Ronald y Penelope Jones, un matrimonio distinguido con la medalla de Orden del Imperio Británico.

Nuevo caso aislado en el Reino Unido. Las primeras informaciones en torno al atentado en la estación de Parsons Green apuntan a que se trata de un refugiado iraquí de 18 años, que llegó a los 15 al país tras perder a sus padres en la guerra. La cadena británica ITV ha difundido las primeras imágenes del terrorista, recogidas por una cámara de seguridad de la calle donde vivía, en Sunbury-on-Thames, a las 06:50 horas del viernes, con la bolsa de Lidl que contenía el artefacto explosivo.

El sospechoso, que vestía sudadera gris, caminaba tranquilamente por la calle con el explosivo entre sus manos. Aunque Scotland Yard se ha negado a revelar su identidad, varios vecinos han asegurado a The Daily Telegraph y a The Daily Mail que se trata de un refugiado iraquí de 18 años. Una información que después ha sido confirmada por un funcionario de las autoridades locales.

A su llegada al país, el joven había sido uno de los casi 300 niños acogidos por Ronald y Penelope Jones, un matrimonio que recibió de manos de la Reina la medalla de Orden del Imperio Británico por sus labores humanitarias durante varias décadas.

El refugiado fue definido como un «joven conflictivo» por los vecinos, que lo denunciaron en repetidas ocasiones a la Policía. Según The Daily Mail, el joven fue detenido hace dos semanas en las inmediaciones de la estación de Parsons Green, donde este viernes hizo estallar su explosivo.

Además se encuentra detenido otro joven de 21 años que también recibió el amparo de la familia Jones tras llegar al país procedente de Siria.

Nuevo acuerdo con Bruselas

El ministro británico para la Salida de la Unión Europea (UE), David Davis, considera que Reino Unido y el bloque europeo deberían alcanzar un nuevo pacto legal para no perjudicar la lucha contra el terrorismo tras el Brexit.

En unas declaraciones divulgadas por su cartera, Davis ha subrayado que es de interés de las dos partes -Bruselas y Londres- continuar la estrecha colaboración en materia antiterrorista.

Davis, a cargo de las negociaciones británicas sobre el Brexit, está a favor de un nuevo tratado para darle marco legal a las labores en materia de Inteligencia después de marzo de 2019, la prevista fecha de la retirada británica del bloque.

«Una efectiva cooperación internacional es absolutamente crucial para Reino Unido y la UE, si vamos a mantener seguros a nuestros ciudadanos y para llevar a los criminales ante la Justicia», dijo.

«Ya tenemos un profundo nivel de colaboración con la UE en asuntos de seguridad y es de nuestro interés encontrar maneras de mantenerlo», subrayó el ministro.

Semillero islamista

Londres se ha convertido en una de las ciudades más multiculturales de Europa y la población musulmana ha creado auténticos guetos en barrios como Newham y Tower Hamlets, donde el verdadero poder está en manos del consejo de la Sharia Islámica de Leyton. El este de la capital británica se ha transformado en una suerte de califato que tiene sus propias leyes, sus propias escuelas, sus propios líderes y sus propios templos. Todos ellos, vinculados o controlados por grupos radicales como el Islamic Forum of Europe (IFE). Creada por Jamaat-e-Islami Chowdhury Mueen-Uddin, condenado a muerte en noviembre de 2013 por el Tribunal de Crímenes de Guerra de Bangladés, la organización extremista tiene un objetivo: imponer un ‘califato’ en Europa.

Allí los más jóvenes pueden vivir sin hablar inglés y sin relacionarse con personas que no sean musulmanas. Esas calles crean el caldo de cultivo ideal para los radicales, para que los imanes hagan el trabajo sucio a los terroristas en las mezquitas, desde donde se organizan recolectas de dinero para financiar la yihad. Las escuelas coránicas sirven para adoctrinar a los más pequeños, todo ello financiado por el contribuyente británico.

Precisamente estas escuelas son uno de los lugares escogidos por los radicales para adoctrinar a los más pequeños. Un documental ha puesto de manifiesto cómo, gracias a la connivencia del Gobierno británico, los musulmanes enseñan la sharia en sus propios centros, educando a los niños en valores tales como la inferioridad de la mujer o la enfermedad que supone ser homosexual. Los manuales son un auténtico manifiesto islamista que sigue la ideología del Estado Islámico, también de Arabia Saudí, y que distan mucho de la imagen de musulmanes moderados que las élites tratan de hacernos creer.

La televisión francesa entrevistó a Neal Robinson, experto en las enseñanzas del Corán, que revisó un libro para chicos de 15 años en el que se les enseña qué partes del cuerpo deben cortar en caso de robo. Los ejemplares incluyen ejemplos gráficos y diferentes sentencias dependiendo del delito cometido. En el caso de los homosexuales, a los lectores de Gaceta.es les sonará de los cientos de ejecuciones realizadas por el Estado Islámico, la pena impuesta es la muerte arrojados desde un edificio o la lapidación pública.

Este manual para adolescentes contiene gran parte de la doctrina ideológica del ISIS. Los yihadistas esgrimen la sharia como argumento para cometer cientos de atrocidades y Europa consiente que estas enseñanzas se realicen también en suelo europeo. No es extraño, por lo tanto, los cientos de casos de jóvenes musulmanes radicalizados que, según Angela Merkel, han sido “apartados de la sociedad y residen en guetos”. Tal vez, y sólo tal vez, la educación radical también tenga algo que ver.

A continuación, Robinson pasó a revisar un libro de ejercicios para niños de 6 años. Los ejercicios del mismo no tienen desperdicio, desde obligar a los pequeños a repetir una y otra vez que los infieles irán al infierno, hasta hacer escribir a las niñas que su destino es ser buenas madres y mujeres leales. Si no, ya saben, su destino es la lapidación.

Este plan de estudios es dirigido por el Servicio de Educación de la embajada saudí en Londres, pero es un esquema que, gracias a diferentes organizaciones, se repite en numerosas ciudades británicas. Las autoridades saudíes, que han dado la espalda a los miles de refugiados que huían de la guerra en Oriente Medio a pesar de tener sobrada capacidad para acogerlos, justifican el adoctrinamiento asegurando que se trata de “actividades extraescolares”. Un vacío legal del que se aprovechan, pues este tipo de educación no está sometida al control gubernamental.

Terroristas fuera de control

A nivel de seguridad, la situación es realmente preocupante. Hace unos meses el MI5 ya se declaró «incapaz» de controlar a las decenas de células terroristas activas en el país, pero la amenaza ha ido en aumento. Según una información del periódico The Times, 23.000 islamistas han sido identificados por los servicios de inteligencia como posibles terroristas, pero sólo 3.000 son vigilados a diario.

Cabe recordar que los autores de las masacres en Londres y Manchester estaban en el primer fichero, pero los responsables del MI5 consideraron que no representaban suficiente amenaza. En el caso de Salman Abedi el despropósito fue aún mayor, pues las autoridades británicas conocían sus viajes a Siria para entrar en contacto con miembros del Estado Islámico.

La incapacidad del MI5 para investigar a todas las células obliga a realizar una lista de prioridades. En esta lista se incluye a aquellos sospechosos que se cree que representan una mayor amenaza, mientras que para otros se cierra la investigación y pasan al grupo de «antiguos sujetos de interés».

‘La sharia se impondrá’

Abu Rumaysah es uno de los predicadores más enérgicos de Reino Unido. Cuenta con una legión de seguidores en Londres, donde se crió en un ambiente occidental hasta que a los 19 años se convirtió al Islam, y ha dedicado los últimos 10 años a adoctrinar a los más jóvenes en una de sus versiones más radicales.

«La bandera negra del Islam y del Estado Islámico se verá pronto en todas partes», ha asegurado Rumaysah. Desde el garaje donde realiza los encuentros con el resto de radicales y ante la impunidad de las autoridades, el predicador no esconde su pasión por los discursos de Omar Bakri Mohammed: «Nos pidió que colocáramos la bandera en lo alto de Downing Street y algún día lo haremos».

Rumaysah ha señalado que los musulmanes «están avanzando» en Reino Unido y cuentan con más presencia en las instituciones públicas: «No creo en la soberanía de la Reina, ni en que la autoridad esté en manos de otras personas que no sean musulmanes».

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