
La Administración de Donald Trump estudia impulsar al ex primer ministro húngaro Viktor Orbán como próximo secretario general de Naciones Unidas, en una operación diplomática que buscaría reunir el respaldo de Estados Unidos, Rusia y China para situar al dirigente soberanista al frente del principal organismo multilateral del mundo.
Según revela The Wall Street Journal, citando fuentes de tres países, Washington ya ha mantenido contactos con Orbán para conocer su disposición a presentar una candidatura que podría transformar profundamente la orientación política de Naciones Unidas tras una década bajo el mandato del portugués António Guterres. La iniciativa habría recibido una respuesta favorable por parte de Moscú y Pekín, aunque ninguno de los dos gobiernos ha anunciado oficialmente su respaldo. El plan todavía está pendiente de una decisión definitiva.
De acuerdo con el periódico estadounidense, el nombre de Orbán comenzó a surgir durante las conversaciones entre funcionarios de Washington y sus homólogos rusos y chinos sobre el futuro liderazgo de Naciones Unidas.
Un funcionario del Departamento de Estado ha descrito al exmandatario húngaro como el candidato ideal para los conservadores del movimiento MAGA, destacando su trayectoria contra la inmigración masiva, su enfrentamiento con las organizaciones progresistas y su defensa de la soberanía nacional frente a las instituciones supranacionales.
Orbán, que gobernó Hungría durante 16 años hasta su derrota electoral del pasado abril, mantiene una estrecha relación política con Trump. El presidente estadounidense respaldó su candidatura en las elecciones húngaras, mientras que el vicepresidente JD Vance participó personalmente en su campaña.
Según las fuentes consultadas, ambos dirigentes volverían a respaldarlo públicamente si decide aspirar al cargo, aunque el anuncio podría retrasarse hasta después de las elecciones legislativas estadounidenses de noviembre.
La principal dificultad reside en el procedimiento de elección del secretario general, que exige al menos nueve votos favorables de los quince miembros del Consejo de Seguridad y ningún veto de sus cinco miembros permanentes.
Un funcionario estadounidense sostiene que Orbán podría asegurarse ocho apoyos y alcanzar hasta diez, suficientes para superar el primer obstáculo. Sin embargo, Francia y Reino Unido conservarían la posibilidad de bloquear su nombramiento.
El ex primer ministro húngaro habría mostrado interés por la propuesta, aunque desea contar con garantías de que dispone de posibilidades reales de victoria antes de comprometerse públicamente. El mandato de António Guterres concluye el próximo 31 de diciembre de 2026, por lo que la sucesión se encuentra en una fase decisiva.
Una eventual elección de Orbán supondría un giro político de gran alcance en Naciones Unidas y colocaría al frente de la organización a uno de los principales exponentes del soberanismo europeo, conocido precisamente por sus críticas al globalismo y a las políticas migratorias promovidas desde los organismos internacionales.