
Un bebé llamado Samuel, que nació vivo tras un intento de aborto a las 16 semanas, falleció horas después sin recibir asistencia sanitaria, según ha denunciado la profesora de Derecho de la Universidad de Adelaida Joanna Howe. El suceso, ocurrido en el estado australiano de Queensland, ha reavivado la polémica sobre la legislación del aborto tardío y la atención médica a los recién nacidos que sobreviven a estos procedimientos.
La académica difundió la historia tras compartir una imagen del menor y asegurar que no se trata de un hecho excepcional. De acuerdo con sus declaraciones, decenas de bebés habrían sobrevivido a intentos de interrupción del embarazo en los últimos años para después morir sin tratamiento médico. Howe afirmó que el pequeño permaneció solo tras el parto y que su caso refleja una realidad que, a su juicio, se repite con más frecuencia de la que se reconoce públicamente.
El debate surge en un contexto legal en el que varios territorios australianos permiten la interrupción del embarazo en fases avanzadas por motivos físicos, psicológicos o sociales, siempre con la autorización de dos facultativos. Desde la reforma legislativa impulsada en 2008, la normativa contempla supuestos que pueden extenderse hasta etapas muy próximas al nacimiento, algo que ha generado críticas desde sectores contrarios al aborto.
Datos recogidos por medios provida señalan que, en el estado de Victoria, entre 2008 y 2020 se registraron más de un millar de abortos tardíos por razones sociales, incluso en casos en los que los fetos no presentaban patologías. Dentro de ese periodo, decenas de bebés nacieron con vida tras procedimientos realizados después de la semana 20 de gestación y fueron clasificados posteriormente como muertes neonatales.
Howe también mencionó otro episodio, el de una niña llamada Amira, que según su relato habría recibido una inyección letal en el corazón en una fase avanzada del embarazo. La profesora sostiene que estos casos evidencian la necesidad de revisar los protocolos médicos y abrir un debate público sobre los límites de la práctica.
La controversia no se limita a Australia. Informes y testimonios citados por organizaciones críticas con el aborto apuntan a situaciones similares en otros países occidentales, incluido Reino Unido, donde se documentaron casos de bebés que sobrevivieron durante un tiempo tras procedimientos fallidos. Para los detractores de la legislación actual, estos episodios muestran que la discusión ética y jurídica sobre el aborto tardío sigue abierta y genera una profunda división social.