Las autoridades de Pakistán han detenido a un hombre acusado de asesinar a sangre fría a su esposa y a sus cinco hijos, entre ellos un bebé, en un estremecedor caso de «crimen de honor» ocurrido en la ciudad de Sargodha, en la provincia de Punyab (Pakistán).
El sospechoso fue arrestado por la Policía de Pakistán después de que se descubriera la masacre dentro de la vivienda familiar. Tras cometer los asesinatos, el hombre intentó suicidarse, aunque fue trasladado a un hospital y actualmente se encuentra estable bajo custodia policial.
El jefe de la policía local, Muhamad Sohaib Ashraf, confirmó que la investigación se inició tras una denuncia presentada por el hermano de la mujer asesinada. Según el relato de este familiar, acudió a visitar a su hermana cuando se encontró la puerta de la vivienda cerrada y comenzó a escuchar gritos desde el interior. Poco después descubrió la escena del crimen y alertó a las autoridades.
Entre las víctimas se encuentran los cinco hijos del matrimonio, incluidos varios menores de corta edad y un bebé. De acuerdo con la investigación inicial, el ataque habría estado motivado por las sospechas del agresor de que su esposa y una de sus hijas adolescentes mantenían relaciones con otros hombres, lo que en algunos entornos religiosos del país puede desencadenar los llamados «crímenes de honor».
Las autoridades también han detenido a una segunda persona presuntamente implicada en el caso, mientras continúa la investigación para esclarecer todos los detalles de la masacre.
Los denominados crímenes de honor siguen siendo un grave problema en Pakistán, especialmente en áreas rurales. Según datos del Ministerio de Derechos Humanos de Pakistán, más de 7.500 personas fueron asesinadas entre 2021 y 2024 en este tipo de casos, de las cuales más de 1.500 muertes fueron catalogadas como crímenes de honor.
En febrero de este mismo año, otro caso conmocionó al país cuando una joven fue asesinada por su propio padre y sus hermanos tras haberse casado sin el consentimiento de la familia. Pakistán reformó su Código Penal en 2005 para impedir que los responsables de estos crímenes pudieran evitar condenas mediante el perdón familiar, una práctica que durante años permitió que muchos asesinatos quedaran impunes.
A pesar de estos cambios legales, organizaciones de derechos humanos denuncian que los crímenes de honor siguen produciéndose con frecuencia, especialmente en comunidades donde las disputas familiares son tratadas por yirgas, asambleas tradicionales de líderes locales que en ocasiones imponen castigos basados en normas tribales.