
La campaña internacional que promueve la elección de la primera mujer al frente de la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) cuenta con el respaldo financiero de las Fundaciones Open Society, impulsadas por el inversor George Soros, según publica Infocatolica.
De acuerdo con el informe, las fundaciones financian la iniciativa denominada «1 for 8 Billion» («1 por 8.000 millones»), una plataforma orientada a influir en el proceso de selección del próximo secretario general mediante acciones dirigidas a los Estados miembros de la ONU. El análisis sostiene que la campaña promueve candidaturas alineadas con posiciones favorables a la ideología de género, y el aborto.
La iniciativa desarrolla sus actividades en colaboración con diversas organizaciones no gubernamentales, entre ellas CIVICUS, identificada como Alianza Mundial para la Participación Ciudadana, y Outright International.
La elección del próximo secretario general está prevista para el mes de julio. Entre los principales aspirantes figuran Michelle Bachelet, de Chile; Rebecca Grynspan, de Costa Rica; Rafael Mariano Grossi, de Argentina; y Macky Sall, de Senegal. Los cuatro participaron en sesiones de presentación y diálogo ante la Asamblea General y representantes de la sociedad civil celebradas los días 21 y 22 de abril.
Según Banister, la campaña establece criterios de evaluación vinculados a cuestiones ideológicas. Entre ellos figura la posición de los candidatos respecto a lo que la iniciativa denomina «retroceso en materia de género». El informe señala que Michelle Bachelet, exdirectora ejecutiva de ONU Mujeres, cumple ampliamente los parámetros valorados por la campaña. Asimismo, destaca su «trayectoria en políticas de género y la promoción de iniciativas legislativas vinculadas a los derechos LGBT» y los derechos reproductivos durante su etapa como presidenta de Chile.
Respecto a Rebecca Grynspan, el documento sostiene que ha mantenido un perfil menos visible en estas materias, aunque recoge opiniones de organizaciones externas que consideran que ambas candidatas comparten orientaciones políticas similares. Entre ellas figura el Instituto para la Salud de la Mujer, cuya presidenta, Valerie Huber, ha expresado públicamente su oposición a ambas candidaturas.
La persona finalmente seleccionada deberá superar el procedimiento establecido por el Consejo de Seguridad de la ONU, que requiere al menos nueve votos favorables y la ausencia de veto por parte de cualquiera de sus cinco miembros permanentes. De resultar elegida una mujer, sería la primera ocasión en que la Secretaría General estuviera ocupada por una candidata femenina en los más de 80 años de historia de la organización.