Una campaña sistemática de secuestros dirigida contra comunidades cristianas está asolando el centro-norte de Nigeria. Así lo advierten expertos en libertad religiosa y organizaciones internacionales, que señalan a milicias yihadistas fulani como responsables de una estrategia deliberada para aterrorizar, empobrecer y desarraigar a la población cristiana.
Investigadores del Observatory for Religious Freedom in Africa (ORFA) sostienen que los secuestros no responden únicamente a fines económicos, sino que forman parte de una ofensiva ideológica. «El secuestro con rescate es un objetivo estratégico de los militantes fulani: financia el terrorismo y, al mismo tiempo, destruye a las comunidades cristianas», explicó Steven Kerfas, investigador principal del observatorio.
Según los datos recopilados, en los estados del llamado Middle Belt nigeriano se han producido secuestros masivos de hasta un centenar de cristianos, que son conducidos a zonas boscosas y retenidos durante meses. Las víctimas, dedicadas mayoritariamente a la agricultura de subsistencia, se ven obligadas a vender tierras, ganado y propiedades para pagar rescates que no pueden asumir. «Cuando son liberados, si es que lo son, no tienen nada a lo que volver», subraya Kerfas.
La organización cristiana Open Doors confirma la magnitud del fenómeno. Entre 2020 y 2025, al menos 4.407 cristianos fueron secuestrados en el centro-norte de Nigeria. Ajustando los datos por población, un cristiano tiene 2,4 veces más probabilidades de ser secuestrado que un musulmán. «Aunque no son las únicas víctimas, los cristianos están siendo claramente señalados», afirma su directora en Reino Unido, Henrietta Blyth.
Los secuestradores atacan iglesias, escuelas y comunidades rurales, y ponen especial énfasis en sacerdotes y pastores, considerados objetivos de alto valor. En muchos casos, el pago del rescate no garantiza la supervivencia del rehén. El pastor James Audu Issa fue asesinado tras semanas de cautiverio pese a que su comunidad había pagado la suma exigida.
Un abogado nigeriano, que ha solicitado a Fox News mantener el anonimato por razones de seguridad, explica que la finalidad es clara: «Buscan debilitar económicamente a los cristianos. Apenas secuestran musulmanes. Es una guerra encubierta contra una comunidad concreta».
Un caso especialmente revelador se produjo en abril del pasado año, cuando la Iglesia Evangélica Winning All (ECWA) tuvo que pagar 300 millones de nairas —unos 205.000 dólares— para lograr la liberación de medio centenar de fieles secuestrados en los estados de Kaduna y Plateau. El golpe financiero ha dejado a la iglesia y a decenas de familias al borde del colapso.
Expertos advierten de que esta dinámica está condenando a las comunidades cristianas del Middle Belt a una desaparición lenta pero constante. «Si no pagas, te matan. Y a veces, incluso pagando, también», resume Kerfas. Mientras tanto, el Gobierno nigeriano guarda silencio ante unas denuncias cada vez más graves.