Al menos 25 vuelos comerciales se han visto afectados este jueves por una nueva oleada de amenazas de bomba en distintos países europeos, que ha obligado a activar protocolos de emergencia, desviar aeronaves y movilizar aviones de combate para escoltar algunos aparatos. Las inspecciones realizadas hasta el momento no han detectado explosivos, mientras las autoridades investigan el origen de las alertas.
Las amenazas han afectado a compañías como Aer Lingus, Ryanair, Finnair, Wizz Air, LOT, EasyJet, Air Europa e Iberia, en rutas que conectan ciudades como Madrid, París, Roma, Milán, Bruselas, Praga y Sofía.
En España, la Guardia Civil ha recibido tres amenazas de bomba por correo electrónico en menos de 20 minutos, a partir de las 9.00 horas. Los avisos afectaban a dos vuelos de Air Europa que tenían previsto salir de Madrid hacia París y a cuatro aeronaves de Iberia procedentes de Roma y Milán.
Como consecuencia, varios aviones han tenido que detenerse o regresar a sus posiciones de estacionamiento. Los pasajeros han desembarcado mientras los agentes efectuaban las correspondientes inspecciones de seguridad.
Uno de los incidentes ha afectado también a un vuelo de Ryanair entre Madrid y Sofía. El aparato ha aterrizado en la capital búlgara según lo previsto, aunque bajo vigilancia de las autoridades militares del país.
Aviones escoltados por cazas y vuelos desviados
Uno de los episodios más destacados ha afectado a un Airbus A320 de Aer Lingus que cubría la ruta entre Dublín y Roma. Tras recibir una amenaza, el avión ha sido desviado a la base aérea francesa de Évreux, situada a unos 100 kilómetros al oeste de París.
Los 151 pasajeros y los seis miembros de la tripulación han sido evacuados sin sufrir daños. Los equipos especializados han iniciado una inspección del aparato para descartar la presencia de explosivos.
En Italia, un vuelo de Finnair procedente de Helsinki ha sido escoltado por cazas de la Fuerza Aérea hasta el aeropuerto romano de Fiumicino, donde ha aterrizado con normalidad. Otro avión de la compañía, operado por Jettime y con destino a Viena, también ha recibido una amenaza, aunque ha completado su trayecto sin incidentes.
La Fuerza Aérea búlgara ha movilizado cazas para acompañar a tres vuelos comerciales. Dos aeronaves de Ryanair procedentes de Madrid y Copenhague han aterrizado en Sofía, mientras que otra procedente de Londres ha sido desviada a Plovdiv.
También se han registrado incidencias en dos vuelos de Wizz Air procedentes de Milán. Uno, con destino a Varsovia, ha aterrizado en Viena y el otro ha llegado a Bucarest, donde se ha desplegado un dispositivo de seguridad.
En Polonia, un avión de LOT con destino a París ha sido detenido antes del despegue y sus pasajeros han sido trasladados a otra aeronave. Otro vuelo de la compañía ha aterrizado en Bruselas tras recibir una alerta. En República Checa, cuatro vuelos con destino a Praga también han recibido amenazas. Aunque la Policía ha considerado que su credibilidad era baja, ha mantenido los controles preventivos.
Una nueva oleada tras los avisos del martes
Los incidentes se producen apenas dos días después de que al menos siete vuelos y un crucero recibieran amenazas similares en Europa, sin que las inspecciones detectaran artefactos explosivos.
Por el momento, las autoridades no han identificado a los responsables. Algunos expertos en seguridad apuntan a que estas acciones podrían perseguir interrumpir el transporte aéreo y poner a prueba la capacidad de respuesta de aerolíneas, aeropuertos y organismos de seguridad.
Sin embargo, no se ha demostrado que las amenazas estén coordinadas ni que exista una autoría estatal.