Los atacantes se fueron desplazando por las aldeas
Una organización yihadista vinculada a Estado Islámico asesina al menos a 17 cristianos en el Congo en medio de la crisis del ébola
Una organización yihadista vinculada a Estado Islámico asesina al menos a 17 cristianos en el Congo en medio de la crisis del ébola
Soldados en Cantine, una aldea en la provincia de Kivu del Norte, en la República Democrática del Congo. Europa Press
Por LGI
23 de mayo de 2026

Al menos 17 cristianos murieron en un ataque de las Fuerzas Democráticas Aliadas (FDA), —vinculadas a Estado Islámico—, el 19 de mayo en el territorio de Mambasa, provincia de Ituri, en la República Democrática del Congo (RDC).  Según informa la organización Persecution.org, el ataque comenzó en la aldea de Alima antes de que los agresores se desplazaran a las comunidades cercanas, incluida Manyama, donde varias casas fueron incendiadas. 

Según Peresi Mamboro, una de las líderes de la sociedad civil local de Babila Babombi, la cifra de muertos es solo una estimación, ya que muchas personas siguen desaparecidas. «El número de fallecidos asciende ya a 17», declaró Peresi. «Los atacantes pasaron por Alima y luego incendiaron varios lugares, entre ellos Manyama y sus alrededores. Esta cifra es provisional, ya que el enemigo sigue moviéndose libremente por la región». 

“Hacemos un llamamiento a la población para que se mantenga alerta y denuncie cualquier actividad sospechosa”, añadió Peresi. 

“Tras el ataque, los agresores se dividieron en dos grupos”, declaró Zephani Kataliko, defensor de los derechos humanos en la jefatura de Babila Babombi. “Uno se dirigió hacia el este, pasando por Alima, mientras que el otro avanzó hacia el oeste, en dirección a Babila Babombi, por la avenida del estadio de Alima”. 

El último ataque ha intensificado el temor en una región ya sacudida por semanas de violencia renovada atribuida a las ADF. Al mismo tiempo, el brote de ébola en curso en la provincia de Ituri agrava aún más el sufrimiento de las comunidades a las que se les pide que eviten desplazarse, mantengan la distancia y se laven las manos constantemente; precauciones que se vuelven prácticamente imposibles para quienes huyen para salvar sus vidas.

Las familias que huyen de los disparos no pueden aislarse, los aldeanos desplazados no pueden evitar las multitudes y quienes se esconden en el bosque no tienen acceso a agua potable ni a atención médica temprana, lo que crea condiciones que alimentan tanto la inseguridad como las enfermedades.  

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