«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Escritora y artista hispano-francesa. Nacida en La Habana, Cuba, 1959. Caballero de las Artes y Letras en Francia, Medalla Vérmeil de la Ciudad de París. Fundadora de ZoePost.com y de Fundación Libertad de Prensa. Fundadora y Voz Delegada del MRLM. Ha recibido numerosos reconocimientos literarios y por su defensa de los Derechos Humanos.

67 años

3 de enero de 2026

Desde el 1 de enero de 1959, cuando el gánster universitario Fidel Castro y sus seguidores reemplazaron con el apoyo del gobierno de Estados Unidos al nuevo presidente (ya Fulgencio Batista había terminado su mandato y había convocado a elecciones, celebradas en diciembre del 58) Andrés Rivero Agüero, Cuba ha subsistido bajo el control de un régimen comunista liderado por la familia Castro y sus allegados. Han pasado más de seis décadas (67 años) y la isla sigue mal gobernada por una élite que, para muchos, opera como una mafia política, reprimiendo libertades y manteniendo al pueblo bajo estricta vigilancia y control, represión y muerte. Las características de este prolongado régimen comunista, el impacto en la sociedad cubana y la respuesta —o falta de ella— de la comunidad internacional todavía no se ha resumido final y correctamente.

El movimiento revoltoso de corte terrorista de 1959 prometió libertad, justicia y prosperidad. Nadie votó por eso, fue impuesto. Sin embargo, pronto se instauró un sistema de partido único, con represión sistemática de la oposición y dominio absoluto de los medios de comunicación. Fidel Castro, y posteriormente su hermano Raúl, concentraron el poder en un pequeño círculo, eliminando cualquier forma de disidencia mediante encarcelamientos, exilios forzados y, en muchos casos, desapariciones y asesinatos políticos en el mejor estilo marxista-leninista.

La economía fue nacionalizada, la propiedad privada abolida y cualquier intento de organización independiente fue duramente castigado. Las libertades individuales, incluyendo la libertad de expresión, reunión y prensa, quedaron restringidas. Esta estructura tiránica de poder se ha perpetuado a través de los años, consolidando una mafia familiar que muchos califican de «mafia castrocomunista”.

La realidad para el cubano promedio ha sido marcada por la escasez, la vigilancia y el miedo. El Estado limita el acceso a los alimentos, la educación, la sanidad y el empleo. La libre movilidad está restringida tanto dentro como fuera del país, y quienes intentan salir suelen enfrentar represalias contra sus familiares, si logran escapar y antes no los apresan y son condenados a largas penas carcelarias.

La represión no solamente es política, sino también social y económica. Los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) vigilan cada barrio, informando sobre cualquier conducta sospechosa. El G2 es una copia de la Stasi y la KGB. El acceso a Internet y a información independiente ha sido históricamente prohibido, aunque en los últimos años el auge de las redes sociales ha permitido una ventana al mundo exterior y ha facilitado la organización de protestas, como las históricas manifestaciones del 11 de julio de 2021. El exilio es quien paga todo, y sigue siendo la mayor fuente de ingresos de los delincuentes en el poder.

A pesar de las denuncias de unos cuantos organismos internacionales de derechos humanos, la respuesta global ha sido, en muchos casos, tibia o insuficiente. Si bien Estados Unidos ha mantenido unas sanciones económicas y ha condenado la falta de democracia, otros países han optado por mantener relaciones diplomáticas y comerciales veladas con el régimen.

La Unión Europea, Sudamérica y otras regiones han oscilado entre la condena formal y la cooperación para ellos “pragmática”. La narrativa de Cuba como símbolo de resistencia antiimperialista ha sido utilizada por algunos gobiernos para justificar su apoyo, ignorando la realidad de la altísima y constante represión interna. España donó a la tiranía a mediados del 2025 la friolera de 375 millones de euros condonando así parte de la deuda de quienes oprimen al pueblo cubano. Además, la atención mediática internacional hacia la situación cubana ha sido intermitente, eclipsada muchas veces por otros conflictos globales.

A pesar de la represión, el pueblo cubano ha mostrado una capacidad admirable de resistencia; aunque en la actualidad se encuentra ahogado. Campesinos, artistas, periodistas independientes y activistas han desafiado al régimen mediante protestas pacíficas, campañas en redes sociales y llamados a la solidaridad internacional. Movimientos como el Movimiento Cristiano Liberación y el Partido Republicano de Cuba, y las protestas de julio de 2021 evidencian el hartazgo social y el deseo de libertad. En el 2021 más de 500 mil cubanos firmaron en la plataforma Change, reclamaban por una intervención norteamericana inmediata, a la que el gobierno de Joe Biden se negó, cómo se han negado siempre las anteriores administraciones.

Sin embargo, la maquinaria represiva sigue siendo eficaz, y la falta de una respuesta contundente del exterior dificulta el cambio. El pueblo cubano es un pueblo desarmado frente a una fuerza militar desalmada, y armada hasta los dientes. La emigración masiva, especialmente de jóvenes, es una consecuencia directa de la falta de esperanza interna.

Cuba ha vivido 67 años bajo una tiranía que ha evolucionado en torno a la figura y los intereses de la familia Castro y su círculo más cercano. La represión, el control y la falta de libertades han marcado a generaciones de cubanos, mientras que la indiferencia —o complicidad— mundial ha permitido la perpetuación del régimen. Sin embargo, la historia ha demostrado que ningún sistema es eterno, y la voluntad de cambio sigue viva en el corazón del cubano de a pie. La solidaridad internacional, unida a la resistencia interna, será clave para el futuro de la isla.

Gracias a VOX y a Santiago Abascal, así como a Hermann Tertsch y la Fundación Disenso, nuestra causa sigue firme y siendo discutida en foros europeos. Estados Unidos, por el momento, ignora bastante el problema cubano  y el nicaragüense. Todo el esfuerzo de liberación se ha volcado en Ucrania, Israel, y Venezuela, y por causa inexorablemente. No lo dudo. Cuba y Corea del Norte son las dictaduras totalitarias comunistas más antiguas del planeta.

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