«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.
Socio-Director de Eurogroup Human Resources.Orgulloso de colaborar con Intereconomía desde abril de 2012."""

Biografía

Socio-Director de Eurogroup Human Resources.Orgulloso de colaborar con Intereconomía desde abril de 2012."""

La administración no crea valor para sus accionistas (Los españoles)

25 de septiembre de 2014

Roberto García Castro, profesor del IESE, explica, en un reciente estudio titulado “¿Adónde va a parar el valor de su empresa?, que por mediación de un modelo estratégico de gestión denominado CAV es posible cuantificar el valor económico creado por una compañía durante un periodo de tiempo determinado.

E, igualmente, evaluar la manera en la que el valor que crea la empresa se distribuye entre sus diferentes grupos de interés: empleados, accionistas, clientes, proveedores, etc.   

El citado autor afirma al respecto que la forma en la que una empresa distribuye el valor actualmente determina el valor total que generará en un futuro.

Compañías tales como Walmart, durante los 30 años posteriores a su salida a bolsa, o Toyota, en las décadas de los 80 y los 90, fomentaron una cultura corporativa basada en repartir valor, es decir, beneficios, acciones y planes sociales, no solo entre sus accionistas sino también entre sus empleados, proveedores…

¿Cuál sería el resultado de aplicar a nuestra Administración (la mayor empresa de España y la peor gestionada) la citada herramienta CAV para medir el valor que está repartiendo actualmente entre sus máximos accionistas, que son los administrados o ciudadanos españoles?

En el balance de los ciudadanos: recortes presupuestarios en inversión pública e investigación y reducción de prestaciones y servicios sociales.

En el balance de los gestores públicos: malversación, politización, despilfarro, gasto público-político excesivo e improductivo, etc.

Es cierto que nuestro insostenible Estado del bienestar hay que reinventarlo y acotarlo. Pero no es menos cierto que la deuda pública, que está batiendo un récord histórico y que hipotecará a las generaciones futuras, no la han provocado los ciudadanos. Y nuestro descontrolado déficit tampoco.

Determinadas compañías (en España, Gowex representa el penúltimo caso) falsean sus cuentas al objeto de ocultar los problemas económicos reales, perjudicando de esta manera a muchos inversores.  

Exactamente igual actúa el Gobierno.

¿Qué puede estar ocultando el Gobierno detrás de una cortina de humo denominada recuperación económica, que de momento es más político-marketiniana que real, puesto que la misma no termina de llegar a las familias, a las pymes y a los autónomos?

¿La existencia de un entorno macroeconómico marcado por una peligrosa combinación compuesta por una burbuja de deuda pública creada por nuestra Administración y una nube en forma de deflación, cada vez de color más oscuro?

Este cóctel molotov podría estallar y provocar una situación de estancamiento económico en España. Además, aumentarían las dificultades para amortizar nuestra impagable deuda pública.

No terminan aquí nuestros problemas:

¿Cómo afectará a la “posible recuperación” de nuestra economía el frenazo respecto a las previsiones de crecimiento de la Eurozona? Menor crecimiento, más déficit… ¿Y la desaceleración de nuestras exportaciones?

¿Crédito a la economía real, vía BCE? Pero si en España no hay demanda de crédito solvente, debido a que la mayoría de las pymes y de los negocios no quieren endeudarse actualmente. ¿Para qué? ¿Para trabajar para el Estado? ¿Entramparse de por vida? ¿Arruinarse por culpa de la Seguridad Social y de Hacienda?

¿Cómo impulsamos el consumo considerando la devaluación salarial propiciada por el Gobierno (supuestamente para impulsar la productividad y, por tanto, la competitividad, pero que ha incrementado la desigualdad) y la alta fiscalidad existente en España, una de las más altas de la UE?

La casta político-sindical es de los pocos colectivos que tienen dinero para gastar. Esperemos que los políticos y los sindicalistas consuman para compensar la nula capacidad de consumo que tienen el resto de españoles.

Finalmente, la realidad se impondrá y demostrará el grandísimo fracaso que ha supuesto la política económica zapaterista y socialista desarrollada por el Gobierno del PP.

¿A qué necesaria reforma estructural alude Draghi cuando se dirige a los gobernantes españoles? 

A la Administración Pública, el bunker de la casta político-sindical, en el que están refugiados todos los parásitos sociales de nuestro corrupto sistema. (Excluyo a los funcionarios de carrera que han ganado la oposición limpiamente, porque la mayoría de ellos son honestos).

Se va acercando el momento de elegir: el PP-PSOE o los españoles.

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