Navarro de Pamplona. Licenciado en derecho y posgrados en IESE e IEB. Empresario inmobiliario en Polonia y promotor de asociaciones y proyectos socio-culturales desde y para la sociedad civil. Fundador del digital Navarraconfidencial.com
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Navarro de Pamplona. Licenciado en derecho y posgrados en IESE e IEB. Empresario inmobiliario en Polonia y promotor de asociaciones y proyectos socio-culturales desde y para la sociedad civil. Fundador del digital Navarraconfidencial.com

Agenda 2030: tendrás miedo y serás feliz

Los de amazon te han entregado por error una Agenda 2030. El libro es una especie de “manual” para instructores según pone en la solapa, y va destinado a tu vecino el borde, que ni fuma, ni bebe, ni saluda, ni sonríe. Como está de viaje y eres de natural curioso decides abrirlo y empiezas a leer el primer capítulo: «no tendrás nada y serás feliz». Flipas.

Recuerdas que este nuevo mandamiento ha generado indignación entre los pueblos libres de la tierra media cuando lo presentaron. Que una cosa es no tener apego a las cosas materiales- como decía tu padre y toda la cultura cristiana- y otra que te quiten tu poco o mucho patrimonio que te hace libre del poder. A modo de exorcismo bailas en el salón de tu casa el “si yo fuera rico”del violinista en el tejado liberando tu cabreo. Acabas agotado pero feliz.

Pasado un rato abres al azar el manual de instructores, sección objetivos globales, donde pone: Infantilización de las masas, robo del pensamiento crítico a golpe de subvención. Como suena un poco raro hay un par de notas a modo de lemas que dicen:

PD1: Pensamos por ti, sigue nuestras normas.

PD2: Gestionamos tu dinero y lo repartimos como Juan Palomo”.

Te mosqueas. Te vienen a la mente unos versos de Pedro Crespo en el Alcalde de Zalamea de Calderón: «el honor es patrimonio del alma, y el alma solo es de Dios».

Intuyes que el robo de la reflexión personal y la libertad interior es mayor que el latrocinio de tu patrimonio material. Conciencia, pensamiento crítico y derecho de propiedad están proscritos en la religión de estos amigos de Sauron. Te imaginas cantando en la sede de la ONU la ranchera del Rey, «con dinero y sin dinero, hago siempre lo que quiero, y mi palabra es la ley». Sonríes.

El penúltimo capítulo (versión sólo para instructores) es: «no tendrás nada excepto miedo, y serás feliz». Hasta ahí podíamos llegar. Sacas la acústica y la enchufas. Micro en boca les dedicas “yo para ser feliz quiero un camión». Te sientes un James Dean, rebelde con causa. 

Respecto al dogma del miedo reconoces que les está saliendo bien. Cierto que a veces se les va la mano promoviendo dos o tres a la vez y la gente no sabe qué debe temer primero. Igual es que en la ONU también hay becarios o vete tú a saber.

Aunque hay muchos apartados y no todos te suenan están los clásicos: calentamiento global (ahora cambio climático), el miedo al apagón, las vacas locas, las variantes covidianas, el fin de las materias primas. Deduces por el contexto que el terrorismo islámico global lleva un tiempo en el banquillo de los medios del sistema. 

Como dice el filósofo Oscar Terol en su manifiesto a las autoridades: vayamos por partes que la paciencia tiene un límite.  

Descubres un último y extenso capítulo: miedo al exceso de población. Una de las obsesiones de las prometeicas élites progres. En ¡1798!, el profeta Malthus se columpió con un Ensayo sobre el principio de la población. Afirmaba que la humanidad tiende a crecer en progresión geométrica, mientras que los alimentos sólo aumentan en progresión aritmética, por lo que el vulgo se encuentra siempre limitado por los medios de subsistencia. El autor anunciaba el fin del mundo paa 1880. Para que luego nos metamos con Rappel. Esas ideas fracasadas inspiran las leyes contra la natalidad y la familia promovidas desde lobbies como el Club de Roma y el club Bilderberg. Si Malthus es el bisabuelo de la agenda 2030, estos elitistas clubes son sus abuelos.

Cierras el libro-agenda. Como ya ves por donde van los tiros canturreas por aquello de que el que canta sus males espanta. Y sin saber muy bien por qué, te vienen a la cabeza unos hechos del Libro más certero de todos los tiempos. Cuando a los santos Pablo y Silas les ataron los pies a un cepo en la cárcel. Como no les pusieron máscara en sus bocas, entonaron alabanzas a Dios y cayeron sus cadenas. El Espíritu Santo les dio libertad y les liberó del miedo. Ese Libro sí que mola. Sonríes libre y feliz.

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