«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Hughes, de formación no periodística, es economista y funcionario de carrera. Se incorporó a la profesión en La Gaceta y luego, durante una década, en el diario ABC donde ejerció de columnista y cronista deportivo y parlamentario y donde también llevó el blog 'Columnas sin fuste'. En 2022 publicó 'Dicho esto' (Ed. Monóculo), una compilación de sus columnas.

Aprovechando que el Pisuerga pasa por Teherán

8 de marzo de 2026

El PSOE intenta un nuevo No a la Guerra, pero un No a la Guerra no es gran cosa si no explotan trenes después.

El de 2026 tiene de nuevo poner de acuerdo a personas muy extrañas y distantes. La izquierda al completo, en todas sus variedades, y derechas recalcitrantes y esotéricas, conspiranoicos y odiadores de Israel de sanatorio.

El antisionismo importa aquí porque está siendo el lenguaje que une antípodas, un pegamento, una cosa en común. Hay un antisemitismo propalestino, izquieridsta, y otro, de corte distinto, más metafísico y oscuro.

De modo que comparten algo la izquierda y la derecha a la derecha del sentido común: o sea, mayormente el CNI, que da la impresión de estar incubando algo para el segmento de población de coeficiente intelectual inferior al de Alvise.

Se repite también obsesivamente lo de la pedofilia, con imágenes falseadas con IA o un documento de Epstein sin valor alguno sobre una niña supuestamente violada por Trump. Los testimonios fueron descartados, corresponden a una deposición sin pruebas, incoherente y desestimada de una señora probablemente loca; y sorprende cuánta gente lo asume de forma acrítica, ignorando a propósito que Epstein fue detenido con Trump y que Trump, el individuo más investigado del mundo, ha desclasificado los documentos. Es una histeria absoluta que permite justificar un odio enloquecido, retirarle toda legitimidad y de paso despachar a sus «seguidores» (o sea, sus comprendedores). Se le quita humanidad al personaje (pedófilo) y se le pone a la par de Israel (tachado de Estado genocida)… ¿quién puede defender a alguien así?

Esto es una cosa fantástica porque permite exhibir altura moral mientras se apoya al régimen terrorista iraní (¿no serían ellos un poco…autogenocidas?).

Lo que llaman antisionismo funciona como una extensión y recrudecimiento del antiamericanismo que permite mantener una doble posición de superioridad, intelectual y moral: Trump es un ignorante americano típico del que reírse, pero capaz de las mayores iniquidades al estar dirigido por una maldad superior.

Son esquemas y posiciones propias del antifascismo, pero el otro ya no es un «nazi» (¡cómo va a serlo!) sino una inversión que por otro sitio llega al mismo nivel de lo odiable: sionistas y pedófilos.

(Aunque la acusación de pedofilia no resulta del todo convincente cuando la hace la izquierda, más bien laxa en lo tocante al sexo ‘iniciático’)

Son dos categorías para liberar un odio puro y sin matices. Para estigmatizar al otro, para matarlo políticamente, y no es de extrañar que algunos las estén aprovechando contra Vox aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y como si pasara por Teherán.

Luego están los argumentos tradicionales: el derecho internacional y la moral. El derecho internacional es como irle a un ayatolá con un procedimiento administrativo; y la cuestión moral es siempre resbaladiza y propia de personas de poco pudor, tendentes al exhibicionismo. Normalmente, explotan unas victimas y se olvidan de otras, pero aunque resultan hipócritas, son peores los fibrasmorales, los que salen a hacer de compungido faro moral en cada conflicto (compiten los humanitarios y los humanísimos). Opción preferible es afectar frialdad en cualquier caso, aun a riesgo de parecer inhumano.

Estos argumentos, comparados con los antes mencionados, resultan entrañables y civilizados y además son completamente razonables. No hay título legal o razón moral para los bombardeos. Lo que no significa que no haya otras razones más importantes.

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