«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La Gaceta de la Iberosfera
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Nacido en Madrid, de madre inglesa, casado y padre de cuatro hijos, es un empresario, abogado y articulista que pasó más de una década inmerso en el mundo de la política madrileña. Sus pasiones son escribir, la empresa y la política.
Nacido en Madrid, de madre inglesa, casado y padre de cuatro hijos, es un empresario, abogado y articulista que pasó más de una década inmerso en el mundo de la política madrileña. Sus pasiones son escribir, la empresa y la política.

Auditorías de infarto

22 de octubre de 2022

Los españoles vivimos estupefactos cómo se ha desorbitado el gasto público en los últimos años. La deuda publica ha crecido en más de seiscientos mil millones de euros. Montoro y Montero (recuerda a aquella disparatada pareja de detectives de Tintín, Hernández y Fernández en su traducción española, que eran idénticos, pero con apellidos diferentes) nos han endeudado en aproximadamente sesenta puntos porcentuales de PIB.   

Muchos sospechamos que el primero, Montoro, buscaba la salida de la crisis denominada financiera, por el incremento de la demanda interna, y por ello dedicó ingentes recursos a ampliar la masa monetaria… y fracasó: la salida de la crisis se produjo por el tirón de la demanda externa, de las exportaciones. Fueron las pymes españolas que se lanzaron al mercado exterior con un enorme talento y energía quienes nos sacaron de la crisis sin que el Gobierno de entonces apenas hiciera algo positivo.   

La colocación de amiguetes y asesores en Ministerios y otros organismos públicos está completamente desatada

Se han dedicado más de doscientos mil millones de euros a subvenciones para la producción de energías renovables. Con este dinero se podrían haber construido muchas centrales nucleares siguiendo el ejemplo de Francia que consigue con sus centrales el 80 por ciento de su energía eléctrica (con un riesgo nuclear, si es que existe, que compartimos por vecindad geográfica). Urge saber el destino de estas subvenciones a las renovables. Estoy seguro de que muchos de los campeones del capitalismo moralista, esos a los que se les llena la boca de sostenibilidad y ecología, se han forrado a costa de todos.

Se habla que Sánchez tiene 800 asesores en Moncloa, la Casa Blanca en Washington tiene 200 asesores.  No cuadra el nivel de responsabilidad de nuestra Presidencia del Gobierno con la del presidente de la nación más poderosa del planeta. Revisemos cada puesto de trabajo y la capacidad para desempeñarlo, y pidamos responsabilidades, y en todos los niveles. La colocación de amiguetes y asesores en Ministerios y otros organismos públicos está completamente desatada. La prevaricación es un delito muy amplio y también incluye —como le ocurrió a Pedro Pacheco que tuvo que ir a la cárcel— la contratación de amiguetes como personal de confianza.   

  Surgen por doquier escándalos por las compras del material sanitario durante la pandemia del Covid. No tenemos una cifra consolidada de cuánto hemos pagado los españoles por esta emergencia. Es una cuestión especialmente reprobable pues hay una sospecha muy fundada de que unos cuantos pícaros se han forrado en un momento de gravísima emergencia nacional. Urge conocer hasta el último detalle dónde fueron nuestros dineros durante la pandemia.

Hay la sospecha de que ningún otro presidente se ha aprovechado más para su uso personal de estos recursos que deberían ser usados de forma sensata

Las oficinas de empleo —incontables en nuestra geografía pues las hay hasta en los pueblos más pequeños— tienen más empleados que los desempleados que logran colocar. Se ha extendido el “chollo” de montar una oficina de empleo en cualquier sitio y que lo único que hace es colocar al personal que va a gestionar la propia oficina de empleo. Celtiberia Show o la picaresca de la peor especie; nos engañan con un problema social muy grave.

 Y por supuesto, urge un estudio en profundidad del uso que han dado los altos cargos de este Gobierno, empezando por el propio presidente,  de todos los “juguetes” y recursos que tienen a su disposición: aviones y helicópteros, residencias, incluso para su ocio y demás etcéteras. Hay la sospecha de que ningún otro presidente se ha aprovechado más para su uso personal de estos recursos que deberían ser usados de forma sensata y siempre para beneficio público, jamás para uso partidista o disfrute personal más allá del lógico descanso.   

Hace poco Sánchez proclamó “que recibimos más de lo que pagamos con nuestros impuestos”. La respuesta en redes sociales fue clamorosa, nadie se ha  beneficiado tanto del Estado en comparación con lo poquísimo que ha cotizado Sánchez a  lo largo de su vida.  Hay que recordar que el primer puesto de trabajo con un salario de envergadura que ha tenido Sánchez en su vida es el actual.

Cuando termine el mandato de Sánchez, será necesario su liquidación en términos económicos con una auditoría completa de su gestión. Este debería ser un compromiso claro del próximo Gobierno que le suceda. Para que se disipen, en su caso, las dudas sobre un posible expolio de los dineros que contribuyen cada vez con más esfuerzo los españoles.

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