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Nacido en Madrid, de madre inglesa, casado y padre de cuatro hijos, es un empresario, abogado y articulista que pasó más de una década inmerso en el mundo de la política madrileña. Sus pasiones son escribir, la empresa y la política.
Nacido en Madrid, de madre inglesa, casado y padre de cuatro hijos, es un empresario, abogado y articulista que pasó más de una década inmerso en el mundo de la política madrileña. Sus pasiones son escribir, la empresa y la política.

AutoNOmías

19 de febrero de 2022

La acusación de inconstitucionalidad hacia Vox va menguando y parece que sólo se sostiene —de forma paradójicamente unánime por todos los que apoyan el consenso  progre: PP, Cs, PSOE y el resto de los socios de gobierno de Sánchez— por la posición de VOX contraria al sistema autonómico diseñado en nuestra Constitución.

VOX es muy consistente en su denuncia de las autonomías, incluso y de forma ejemplar, el partido está organizado de forma provincial en lugar de por regiones autónomas como hacen el resto de los partidos.  En sus propuestas electorales e intervenciones de sus líderes no esconden su voluntad de deshacer el sistema autonómico.  

Lo que hay que preguntarse es si esta propuesta es consistente con la Constitución del 78.  Desde luego, no creo que quepa un reproche tan excesivo como para mandar a VOX fuera del sistema constitucional por intentar cambiar la organización territorial del Estado. Hemos creado un monstruo tan imponente que cuestionarlo es ya casi un tabú.  

Ya puestos, habría que sacar del sistema a todos los republicanos, y son unos cuantos; y también a quienes quieren la laicidad del estado,  o los que reniegan del castellano, detestan a los partidos políticos o a los sindicatos,  o piensan que hay que abolir a las Fuerzas Armadas, y son  sólo ejemplos de cuestiones que están en nuestro texto constitucional y que están mucho más protegidas por la legalidad constitucional que las autonomías. 

Recuperar el municipalismo español y las diputaciones provinciales que tenían mucho arraigo puede ser una buena solución para evitar ineficiencias centralistas

Pero es que, además, la propia Constitución no es tan dogmática con el sistema autonómico. En su artículo 143 se establece el derecho a la autonomía (no la obligación o exigencia habría que subrayar).  Estamos pues ante un texto propositivo, incluso se establece un plazo para ejercer el derecho a la autonomía que no podrá reiterarse hasta pasados cinco años. Finalmente, destacar que el sistema autonómico puede reformarse sin los blindajes especiales que establece el texto constitucional.

Las propuestas de VOX de ir descafeinando a las autonomías tampoco son inconstitucionales.  Se pueden ir devolviendo competencias al Estado central, y también ceder algunas a ayuntamientos y diputaciones. Recuperar el municipalismo español y las diputaciones provinciales que tenían mucho arraigo puede ser una buena solución para evitar ineficiencias centralistas. Ayuntamientos y diputaciones no caerían en las peores tentaciones de nuestras actuales autonomías como son la construcción disparatada de identidades y el clientelismo económico que ha roto el mercado español.

Alguno me reprochará que gracias al sistema autonómico existe ese paraíso de libertad, baja fiscalidad, altos salarios y crecimiento económico que es Madrid, como si Singapur se tratara. No dudo del éxito relativo de Madrid que con un millón menos de población tiene más PIB que Cataluña.  Pero esta idea está algo hinchada si tenemos en cuenta que ni la presión fiscal, ni la tasa de paro, ni siquiera en términos de liberalización económica Madrid está entre las mejores regiones de España.  Subjetivamente, Madrid puede ser el tuerto  en el país de los ciegos, pero no justifica mantener un sistema autoNOmico completamente disparatado  en gasto, eficiencia y lo que es peor, que se constituye en una amenaza constante a la soberanía de todos los españoles.

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