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Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.
Es licenciado en periodismo; doctor en Economía Aplicada y BA (Hons) en la Universidad de Essex (Reino Unido). Dedicado durante décadas al periodismo económico y de investigación trabajó para El País, Le Monde, Diario 16, Cambio 16, Le Soir, Avui, Radio Nacional de España y El Noticiero Universal. Fue el primer director de Intereconomía Televisión y también director editorial de Grupo Intereconomía. Entre otros premios obtuvo la Antena de Oro de la Televisión por Más se perdió en Cuba.
Es licenciado en periodismo; doctor en Economía Aplicada y BA (Hons) en la Universidad de Essex (Reino Unido). Dedicado durante décadas al periodismo económico y de investigación trabajó para El País, Le Monde, Diario 16, Cambio 16, Le Soir, Avui, Radio Nacional de España y El Noticiero Universal. Fue el primer director de Intereconomía Televisión y también director editorial de Grupo Intereconomía. Entre otros premios obtuvo la Antena de Oro de la Televisión por Más se perdió en Cuba.

Bolinaga, al infierno de las ratas

16 de enero de 2015

“Boli”, ¡Se te acabaron los potes! Ahí vas con tu chulería camino del cementerio. No puedo decir que lo sienta;  aunque la muerte debería ser  el punto y final a partir del cual el insulto no cabe, entre seres humanos. El problema es cuando hablamos de animales, de ratas, como Bolinaga uno de lo personajes más crueles  que hemos conocido en este país. Jose Antonio Ortega Lara sabe de que pasta estaba hecho este Bolinaga, al que la justicia politizada de España regaló más de dos años y medio de libertad –desde agosto de 2012- por motivos humanitarios a alguien que demostró no ser un ser humano y que presumía de no arrepentirse de nada, como supimos por un excelente trabajo de Intereconomía TV.

Bolinaga es una de las peores estampas del país en nuestro imaginario queda la cadavérica imagen de José Antonio Ortega apenas capaz de sostener las gafas como saliendo de un campo de exterminio nazi de aquella tumba a la que le sometía el etarra durante 532 días a un verdadero entierro en vida. Incluso se negó ya detenido a decir a la Guardia Civil donde estaba el zulo-tumba de Ortega Lara…

 ¡Que bien le viene al Gobierno esta muerte! El cáncer zanja una de sus diferencias programáticas y problemáticas insalvable del Gobierno con la parte decente de la sociedad española. Justo ahora que volvían a pedir un montón de años por el esclarecido asesinado de su cuarto guardia civil y que Bolinaga nos producía vómito de nuevo.

Hoy más que nunca espero que la muerte no sea el final, para que a Bolinaga le llegue un juez que no tenga miedo, que no regale “terceros grados”; que no componga con Zapatero; que no haga trampas con los forenses. O que no sea cobarde como Rajoy y su  “no brain” Fernández Díaz. Un juez que, para toda la eternidad, diga: “Iuosu Uribetxebarría Bolinaga, te considero culpable” y envie a Bolinaga lejos de los seres humanos; al infierno de las ratas por lo menos los 532 días que mantuvo en un zulo al ex funcionario de prisiones Ortega Lara y otros tantos por cada uno de los cuatro guardias civiles a los que asesinó. 

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