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Nacido en Madrid, de madre inglesa, casado y padre de cuatro hijos, es un empresario, abogado y articulista que pasó más de una década inmerso en el mundo de la política madrileña. Sus pasiones son escribir, la empresa y la política.
Nacido en Madrid, de madre inglesa, casado y padre de cuatro hijos, es un empresario, abogado y articulista que pasó más de una década inmerso en el mundo de la política madrileña. Sus pasiones son escribir, la empresa y la política.

Boris

10 de julio de 2022

La dimisión del primer ministro Boris Johnson no es una buena noticia para el movimiento liberal conservador. Con su inteligencia política y extraordinaria capacidad para la comunicación, el mencionado mandatario lanzó a Reino Unido hacia una nueva era de multilateralismo, afianzó el Brexit y modernizó las bases ideológicas del toryism al proponer y perseguir como objetivo esencial la equiparación de rentas hacia arriba (levelling up), mientras preconizaba las ideas de siempre, como son el ahorro fiscal o la reducción de la presencia estatal en la sociedad. Su visión se resumía en una imagen, algo extravagante pero muy ilustrativa, como era convertir a la Gran Bretaña en un Singapur-on-Thames.  Su caída se debe a muchas razones, por supuesto algunas referidas a su comportamiento personal, pero también a su incapacidad para llevar a cabo su propio ideario, en especial la bajada de impuestos. 

Boris Johnson lanzó a Reino Unido hacia una nueva era de multilateralismo, afianzó el Brexit y modernizó las bases ideológicas del «toryism»

Johnson se había hecho eco de la denuncia de que la inmigración masiva que propiciaron los gobiernos laboristas de Blair y Brown había llevado a un estancamiento de salarios y rentas. Estancamiento que unido ahora a la inflación puede producir gravísimos problemas sociales. El reto de las sociedades europeas va a ser formidable. Pero no hay que menospreciar sus logros ni su populismo inteligente para conseguir la soñada transversalidad del voto en feudos laboristas. 

Además, Reino Unido tiene un gran problema de desequilibrio regional en favor del sur (Londres y su comarca) frente a las regiones del centro y norte de la isla. Los tories habían dado máxima prioridad a una fuerte inversión en infraestructuras y educación, así como el establecimiento de incentivos fiscales para la recuperación de ciudades e industrias.  

Con la caída de Johnson, el globalismo imperante pensará que se ha salido con la suya. La crisis de los conservadores es mucho más compleja que limitarse a castigar al Brexit. Su sucesor puede ser mucho más duro y eficaz de lo que fue Johnson a la hora de establecer las nuevas relaciones con la UE. 

El sucesor [de Boris Johnson] puede ser mucho más duro y eficaz de lo que fue él a la hora de establecer las nuevas relaciones con la UE 

El gobierno (y el símil es inevitable con lo que estamos sufriendo en España) más que a gobernar, o más bien pelear, se limitaba a asegurar la supervivencia de su primer ministro. La diferencia con España es notoria: allí las instituciones, en este caso el partido conservador, han reaccionado para acabar con el problema de una forma muy expeditiva. En nuestro caso el PSOE está aniquilado por el sanchismo. Una prueba evidente es la aberración que supone el reciente pacto con BIldu sobre ley de Memoria Democrática, que victimiza a los victimarios asesinos de ETA y que los socialistas han despachado con apenas algunas protestas de dirigentes históricos, que nada tienen que perder, y sin una sola voz en contra de las nuevas generaciones del PSOE. Además, incluso en un PSOE fuerte, o al menos existente, la abrumadora derrota en Andalucía habría hecho tambalear el liderazgo.

Los tories sabían que para mantener la hegemonía electoral necesitaban un nuevo primer ministro (…). En España, en cambio, tenemos un «sanchismo» agotado que no tiene más proyecto que el disfrute personal del poder durante el largo año y medio que queda

Los tories son muy listos y sabían que para mantener la hegemonía electoral necesitaban un nuevo primer ministro que siga los objetivos, el legado que deja Boris Johnson. Tienen tres años por delante para recuperar el tiempo perdido.  

En España, por el contrario, donde estamos en una situación mucho peor que la de los británicos, nos enfrentamos a una destrucción sistemática de nuestra economía y sociedad, y a una devaluación constante de las instituciones. Tenemos un «sanchismo» agotado que no tiene más proyecto que el disfrute personal del poder durante el largo año y medio que queda de legislatura…  

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