Miguel Rovira. Madrid, 1995. Periodista y jurista.

Cataluña e Hispanidad

CUANDO EL 12 DE OCTUBRE SE CELEBRABA CON SARDANAS

La creciente ruptura de Cataluña con el resto de España ha atravesado senderos políticos, sociales y culturales, siendo la guerra contra el francés y la Hispanidad dos de las efemérides más erosionadas en un calendario catalán cada vez más pródigo en festividades.

Para encauzar a una masa social es preciso cortar ciertas ataduras, máxime si éstas lastran y vinculan la historia con aquellos a los que se pretende dejar al otro lado de la grieta. Tal es el caso de la Hispanidad y su ya centenaria celebración, festejada dentro y fuera de España por iniciativa de ilustres catalanes desterrados hoy en los recovecos de la historia.

El escritor Ricardo Monner Sans, militar y posteriormente cónsul en Hawái, organizó en Buenos Aires el primer homenaje a Colón, allá por 1892. Sentó el precedente, pero la epopeya castellana ya gozaba de un reconocimiento catalán mayor, de más de cincuenta metros de altura, edificado al final de Las Ramblas. 

Y es que el monumento a Colón había sido erigido pocos años antes por otro arquitecto barcelonés, Cayetano Buigas, que contó con una pléyade de colaboradores catalanes que ni el Institut Nova Història habría fabulado en su sueño más húmedo. No fueron los únicos, ya que la estatua que hoy preside la Plaza de Colón de Madrid también es de coautoría catalana.

Pero la contribución de Cataluña no se limita al afán laudatorio. Federico Rahola, al que algunos emparentan con una tertuliana de igual apellido y de menor lustre, fundó la Casa América de Barcelona —con Alfonso XIII como presidente de honor—, donde se organizaron congresos que buscaban acentuar las relaciones con el continente. Fue en este mismo emplazamiento donde el 12 de octubre de 1911 se celebró, por primera vez en España, el descubrimiento del Nuevo Mundo. 

Federico Rahola

Algunas décadas después, arrastrados por el torrente de Hispanidad que personificó Maeztu, la República ensalzaría el 12 de octubre con desfiles, congresos y un magistral discurso del escritor noventayochista, asesinado un año después, en la Academia Española. Es de intuir que el carcoma hispanófobo no había invadido las instituciones republicanas, algo difícil de creer mirando a los que hoy se reivindican como sus herederos.

La primera celebración institucional del 12 de octubre se estableció en Argentina en 1917, por orden del presidente de la república, Hipólito Yrigoyen, siendo formalmente oficializada en España un año después, en 1918. En lo sucesivo sería una constante hasta nuestros días, tanto es así que en 1941 se festejó en la Plaza del Duque de Gandía al compás de una audición de sardanas. Y es que quizá la Hispanidad es esto, un apellido Navarro en Argentina, un cónsul catalán en Hawái y una joven barcelonesa que, a ritmo de sardana, conmemora lo que nos une.

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