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Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

La comuna que viene

5 de octubre de 2015

La gran amenaza que se cierne sobre la clase media española es de carácter fiscal, IBIs,  plusvalías municipales y estatales,  y encierra una trampa mortal para su libertad y bienestar, precisamente cuando más se necesitaría disponer de recursos para aliviar su jubilación. No quisiera llegar a la conclusión de que es un recurso puesto en marcha por los gobiernos para poder sostener este estado elefantiásico al quedarse sin capacidad recaudatoria en otros frentes.

Es una realidad que solo se manifiesta de forma escandalosa cuando alguien decide enajenar su propiedad, vivienda habitual normalmente, y decide acoplar su forma de vida a una situación más acorde con su jubilación, es decir algo tan inocente como vender una casa al cabo de más de veinte años o más, para adquirir otra más pequeña y disponer de más renta para vivir en el día a día.

Al tratarse de una situación que se produce sucesivamente entre la población y no de manera colectiva y repentina no levanta más escándalo que aquel que individualmente sufre cada afectado en concreto, pasando desapercibido para la mayoría de la población, personas que se encuentran sin saberlo en la misma situación a la espera de la guillotina fiscal. De producirse a la vez se montaría tal escándalo que sería inaplicable por lo que tiene de atentado contra el derecho de propiedad individual.

Veamos cómo funciona el invento, dos supuestos:

– Primero, en el caso del IBI (lo sé por experiencia propia en un municipio de Madrid, Las Rozas concretamente) un impuesto que a bombo y platillo aseguraron como propaganda, en este caso el PP, que iban a bajarlo… pues es absolutamente mentira, es cierto que han reducido el valor catastral y han mantenido la cuota, pero como han subido la base liquidable, de hecho el impuesto se queda como estaba ¿Por qué nadie ha denunciado esta falta de seriedad? ¡Cómo se puede sinceramente pedir honradez y rectitud fiscal a los ciudadanos cuando la propia administración en su versión municipal viola la realidad y hace trampas con la baraja? Imagino que será igual en todos aquellos municipios en que se puedan salir con la suya. Para mayor gravedad, los actuales niveles, siguen anclados en unas valoraciones catastrales exageradas (el valor catastral no puede ni debe basarse en valores reales de mercado) además dichos impuestos – que no tasas – no son deducibles fiscalmente en la declaración de la renta, cuando de hecho las administraciones territoriales, (no aplicable lógicamente a las tasas por servicios) son parte del estado  de las autonomías, por tanto un IBI muy alto es un impuesto que de hecho habría que sumar al IRPF con lo que la resultante presión fiscal es considerablemente más alta sobre el ciudadano que es quien en última instancia paga ambos.

Es comprensible esta  voracidad fiscal aunque no justificable ni moral ni materialmente, dado el gigantesco nivel de gastos y servicios asumidos por los ayuntamientos a raíz del boom inmobiliario. Aquella situación era de tal naturaleza en que llenaban sus arcas a base de recalificaciones de terrenos, pero hoy, esa fuente de ingresos se ha agotado, y para compensar están imponiendo una fiscalidad sofocante por no reducir sus tamaños y funciones mediante fusiones o lo que sea para aliviar a los ciudadanos.

– El segundo punto, y más grave aún, es la “plusvalía municipal” que unida a una fiscalidad estatal, que desde hace unos años no considera realmente en todo su peso el abatimiento de coeficiente por inflación, alcanzan entre ambas dimensiones confiscatorias con relación a los actuales precios de mercado reales. En una palabra, simplificando, si no se considera la inflación en una propiedad de más de 20 años, al final resulta que se acaba pagando alrededor del 30% del precio real de la operación de venta, y a eso hay que añadir los gastos de notaria y registro.

La numerosa generación del llamado “baby boom”, que ha constituido la base laboral de los últimos cincuenta años, y que constituye la gran mayoría de la clase media española,  que está a punto de jubilarse y que cuenta con el ahorro de toda una vida, fundamentalmente invertido en inmuebles, sus propias residencias ( en España existe poco ahorro al margen de este, ya que los instrumentos de renta fija tiene unas rentabilidades tan bajas que no son ponderables y la bolsa sigue siendo patrimonio de minorías) está a punto de ser seriamente confiscada en el núcleo de sus ahorros . ¿Será porque a este estado elefantiásico no le quedan más pozos que vaciar que la inmobiliaria?

Es fácil  ver que cuando los intereses están por los suelos  el estado paga menos por su deuda, pero también es cierto que los ciudadanos reciben menos por sus depósitos y rentas del capital, por consiguiente el estado fiscalmente se queda a cuadro, por otra parte a las nóminas ya no se les puede estrujar más ¿Qué queda para no tener que recortar gasto público? LA INMOBILIARIA, EL AHORRO DE TODA UNA GENERACIÓN. ¿Maquiavélico? Quizá, pero no tanto como decir que hay que llenar a Europa de emigrantes para poder cobrar las pensiones, como si los que entran no generaran gastos a medio y largo plazo además de otro sin fin de problemas. Los únicos beneficiados los grandes consorcios que seguirían disponiendo de mano de obra barata.

En realidad nos olvidamos de que uno de los bienes más preciados y que han costado sangre a lo largo de los siglos es la libertad, y que nadie se engañe, sin independencia económica individual no hay libertad posible. Si lo que se pretende es dominar, controlar o manipular en función de unas ideologías o intereses, qué más dan monarquías como la de Luis XIV o la de Stalin, oligarquías como las chinas o americanas, democracias formales o partidocracias, lo importante es que el individuo no tenga libertad económica para que pueda decidir qué hacer con su vida. Este estado en que nos estamos metiendo se acaba convirtiendo en tan necesario para la simple supervivencia, que los individuos se plegarán ciegamente a su voluntad por miedo o interés para poder sobrevivir. No es nada nuevo, los antiguos países del este “socialismos reales” eran tal cual. Europa para bien o para mal se está socializando en ese sentido y si nadie lo remedia ¡bienvenidos a la comuna! ¿Exagerado? Esperad un tiempo lo veréis cuando ya sea demasiado tarde.

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