«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Hughes, de formación no periodística, es economista y funcionario de carrera. Se incorporó a la profesión en La Gaceta y luego, durante una década, en el diario ABC donde ejerció de columnista y cronista deportivo y parlamentario y donde también llevó el blog 'Columnas sin fuste'. En 2022 publicó 'Dicho esto' (Ed. Monóculo), una compilación de sus columnas.

Egilona

21 de septiembre de 2025

Ha tenido eco y quizás esa intención tuvo, «incendiar las redes sociales», una pareja del programa televisivo First Dates. Un chico musulmán se ligaba a una chica, pero le ponía condiciones para el futuro: su conversión, taparse y arrepentirse de los pecados de la carne (el bodycount, que dicen los modernos zumerios).

La chica no decía que no. No lo veía del todo mal siempre que mediara el amor: «Si me enamoro…». Me convierto al islam y a lo que haga falta.

Se leen comentarios entre los jóvenes sobre cierta, digamos, maurofilia observada en algunas chicas. El chico moro tendría algo a la vez rebelde y tradicional, distinto y firme.

A veces entran unos deseos aceleracionistas muy intensos por ver qué dirán las feministas cuando, liberadas ya de la esclavitud de planchar para Manolo, lo tengan que hacer para Mohamé.

Estas relaciones hacen recordar una figura histórica muy olvidada, la de Egilona, reina de la Hispania visigoda y viuda de Rodrigo, casada luego con el hijo de Muza, el valí Abd al-Aziz. De Egilona se hablado muy poco cuando pasó de reina hispanovisigoda a Melania del invasor…

Se le ha reprochado mucho al cine español que se olvidara de nuestra larga historia, aunque no sabemos que es peor… Dentro de poco, y a la luz de alguna especulación académica, pueden contarnos que Rodrigo coincidió con Tariq en unos montes de Tarifa porque sus huestes, por morbo sarraceno, habían quedado allí a hacer cruising con unos moros de allende el Estrecho y que la cosa se descontroló y Egilona, que en realidad era lesbiana, tuvo que seguir luego con su mentira en la más permeable, orientalista y comprensiva cultura árabe.

Así como el paso de Hernán Cortés hacia la Malinche es bien conocido, el de Egilona hacia Abd al-Aziz, un poco menos libre, dado que la tuvieron presa, ha quedado en la sombra de nuestra historia. Ha habido fantasías de sumisión homoerótica a Tariq (Goytisolo), pero se ha incidido poco en la rendición femenina. Aunque sobre esto habría mucho que contar, y se sabe poco de Egilona. Se dice que pudo haber mantenido su cristianismo en la intimidad y que incluso llegaron a temer por su influencia religiosa en el esposo; al parecer, al ser ella reina, quiso separar al valí de su gente, iberizarlo, independizarlo del califato (tiran más dos tetas que los omeya), razón por la que se cree que fue asesinado.

Se pueden enfrentar aquí, en el futuro, dos fuerzas civilizatorias inmensas: el islam y la mujer española. Dos formas de sumisión. O sea, no doy un duro por nuestra civilización, así vista como un todo, y confío más en la capacidad aislada de la hembra española para mandar. Será un largo combate y no conviene dejarse llevar por rápidas conversiones.

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