«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Quince años en el diario líder de información económica EXPANSIÓN, entonces del Grupo Recoletos, los tres últimos años como responsable de Servicios Interactivos en la página web del medio. Luego en Intereconomía, donde fundó el semanario católico ALBA, escribió opinión en ÉPOCA, donde cubrió también la sección de Internacional, de la que fue responsable cuando nació (como diario generalista) LA GACETA. Desde hace unos años se desempeña como freelance, colaborando para distintos medios.

El Ejército de los Doce Monos

4 de diciembre de 2025

El 15 de abril de 1974 Patricia Hearst, heredera de la fastuosa fortuna de William Randof Hearst, que había adoptado el nombre en clave de Tania, participó en el asalto a una sucursal del banco Hibernia. Lo hacía en nombre del grupo terrorista que la había secuestrado dos meses antes, el Ejército Simbionés de Liberación. Esos eran tiempos.

Nunca supe qué significaba eso de «simbionés», pero molaba. La izquierda de entonces se derramaba en decenas de esas incansables utopías delirantes en las que tan fértil ha sido siempre el suelo norteamericano.

Hoy todo es reciclaje, secuela. Hollywood va a tiro hecho: si ha funcionado alguna vez, se hace una nueva versión, o una continuación o una historia de origen. Basta con cambiar las razas, los sexos y las orientaciones en guiones familiares para una audiencia envejecida que sólo quiere que le vuelvan a contar otra vez el mismo cuento.

Los historiadores del arte lo saben bien: en los periodos de decadencia se repiten modelos, no se innova. La corrección política encorseta cualquier producto cultural. Se cumple la máxima de que lo que no es tradición es plagio, y la tradición está prohibida.

El otro día un montón de policías armados hasta los dientes («¡Caballero, caballero, la mascarilla!») desarticularon una célula terrorista de un grupo llamado The Base. La historia lo tiene todo, desde esa querencia por el anglicismo que tanto sulfura a don Pío Moa a la evocación plagiaria: los que queden de Al Qaeda (la base, en árabe) deberían demandar a esta célula. Yo hubiera preferido, no sé, el Ejército de los Doce Monos.

También tiene, naturalmente, el ‘pack’ completo de los malos perfectos de nuestro tiempo:  son un grupo extremista neonazi manejado desde Rusia (¡la Trama Rusa! ¡la Guerra de Putin!) que busca «incitar una guerra racial» en EEUU y planea atentar contra políticos, miembros de la comunidad judía y musulmana, inmigrantes, grupos antifascistas y colectivo LGTBI. Supérame eso. Aquí es importante subrayar el verbo «planea», porque en lo que se refiere a ejecutar son bastante mataos.

En una noticia que no tiene nada que ver, absolutamente nada, ha estallado un brote de gripe porcina, que hay que sumar ya a la gripe aviar (huevos y pollo). Parece ser que el origen está en un bocadillo en mal estado devorado por unos jabalíes. Imagino que meter un pangolín en España sería un toque de surrealismo excesivo.
Del bocadillo de la discordia aún no se ha determinado la procedencia, aunque no deberíamos descartar que lo hubiera tirado, dejándolo a medias, Abascal. O el novio de Ayuso.

La fiebre del cordero se la están pensando. Por un lado, sigue la línea de quitarnos el acceso a las proteínas, pero por otro podría cabrear a los que vienen a pagarnos las pensiones, adeptos de la religión de la paz. Porque esos no necesitan nombres especialmente originales (la Yijad Carmesí) para liarla parda.

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