«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Hughes, de formación no periodística, es economista y funcionario de carrera. Se incorporó a la profesión en La Gaceta y luego, durante una década, en el diario ABC donde ejerció de columnista y cronista deportivo y parlamentario y donde también llevó el blog 'Columnas sin fuste'. En 2022 publicó 'Dicho esto' (Ed. Monóculo), una compilación de sus columnas.

El estado de las fronteras

24 de julio de 2026

El Observatorio Demográfico del CEU publica un nuevo informe sobre el estado poblacional de las fronteras españolas, Ceuta, Melilla y las Islas Canarias, que el propio informe considera «porosas». Si un país tiene la fuerza de sus fronteras, vamos apañados; sobre todo, cuando esas fronteras son pretendidas por el vecino.

Las Islas Canarias tienen un 28% de población inmigrante de primera y segunda generación, menos africana en proporción, a pesar de que allí es donde llegan, y más europea: ingleses, italianos y alemanes atraídos por lo meridional.

Es por la inmigración que las Canarias han tenido vitalidad demográfica, porque, pese a tener una muy buena tasa de fecundidad en los años 70, el declive en este aspecto ha agravado la tendencia española. Canarias tiene la tasa de fecundidad más baja de Europa, una de las más bajas del mundo junto con Corea del Sur, que es tanto como decir la más baja de la historia: 0,82 hijos por mujer. Uno de cada tres embarazos termina con aborto provocado, liderando ese ranking en España, y el 70% de las madres no está casada. Canarias parece frontera territorial y en cierto modo, frontera cultural. Si no cambian las cosas (¿y cómo van a cambiar?) las proyecciones demográficas para el futuro son absolutamente deprimentes.

En cuanto a las otras fronteras que reclama el sultán, Ceuta y Melilla tienen menos proporción de extranjeros que el resto de España, pero son mayoritaria y concentradamente marroquíes, de primera, segunda, y tercera generación; por ellos su población joven es mayor que en el resto de España.

El 81,1% de los bebés nacidos en Ceuta entre 2020 y 2024 tenían alguno de los nombres árabes más comunes; en Melilla, el 92%.En cuanto a los apellidos, en Ceuta el 1 de enero de 2024 tenía apellido árabe el 53,5% de las personas; en Melilla, el 56,4%.

Nombres y apellidos pueden no reflejar con total precisión el peso de los musulmanes en la población. Por eso, de forma prudente, el informe señala que «aún no sería mayoritaria la población de sustrato marroquí-musulmán, aunque estaría ya muy cerca de ello. Y lo sería ya por mucho, en todo caso, entre los niños y jóvenes».

Otra tendencia observada en las ciudades autónomas desde mediados de la pasada década es una muy apreciable salida de españoles nativos. ¿Motivos? El predominio cultural musulmán o la tasa de paro, la más alta de España. Además, las dos ciudades tienen una fuerte presión por el hecho de ser frontera. A Ceuta y Melilla han llegado en las últimas tres décadas entre 85.000 y 100.000 inmigrantes ilegales. Recuerda el informe que esto ha ocurrido a pesar de la erección de altas vallas, incluso con lesivas concertinas, en contraste con las escasas barreras físicas que había en 1975, mínimas pero respetadas.

Recapitulemos, con agradecimiento a los autores del informe: desastre demográfico solo a la altura de Corea del Sur en Canarias, y predominio musulmán con paulatina fuga de españoles en Ceuta y Melilla. ¿Qué puede salir mal?

Fondo newsletter