«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Hughes, de formación no periodística, es economista y funcionario de carrera. Se incorporó a la profesión en La Gaceta y luego, durante una década, en el diario ABC donde ejerció de columnista y cronista deportivo y parlamentario y donde también llevó el blog 'Columnas sin fuste'. En 2022 publicó 'Dicho esto' (Ed. Monóculo), una compilación de sus columnas.

El miajón de los pepúos

21 de diciembre de 2025

*Por El Miajón de los Castúos, obra del casticismo extremeño.

No habíamos visto nunca muchas banderas extremeñas juntas y en el mitin de María Guardiola, como había tantas, la sensación era nueva y extraña: un flamear como emiratí. Por acumulación se veía su semejanza con la bandera de los Emiratos Árabes.

La extremeña tiene los colores panárabes. No es un homenaje a la taifa sino una casualidad. La bandera es un invento de un abogado y diputado socialista a finales de los 70. Ya lo dice el preámbulo de su Estatuto: «No nos ata el pasado, es nostalgia del futuro lo que sentimos».

Las elecciones extremeñas han servido para pensar en esa querida tierra española y para revivir el Error Guardiola que nos dio a Sánchez y al antisanchismo de sus socios europeos. Le llaman El Autócrata, pero con todo lo que es Sánchez, y es mucho, no ha podido aún con el bloque mediático del PP. Cómo será la cosa…

Esta semana lo vimos en pleno funcionamiento. Las coordenadas intelectuales estaban en Aznar: Vox quiere ocupar el espacio del PP. Los liberales de boquilla de la competencia perfecta siempre quieren que compitan los demás, pero cuando les toca a ellos… Les parece inadmisible que Abascal quiera el espacio del que huye María Guardiola. El PP se fue al centro y en lo que dejó, donde ahora está la miga, la sustancia o el miajón, no ha de entrar nadie. El PP se fue y eso lo dejó de casa en la playa. Ayuso pasa por allí de vez en cuando para despistar y si alguien se acerca, llaman a los Desokupa, que son los medios macarras.

Ante esta amenaza existencial (para el PP), ven justificado el vapuleo orquestado: Antena 3, la tele de Ana Rosa, TeleMadrid, Onda Cero, la COPE, Losantos; el periódico uno, el periódico dos, el periódico tres; el digital uno, el digital dos, el digital tres, el digital cuatro, el digital cinco…

Hablan del PSOE, pero esto es como cuando Godzilla se enfrentó a Kin Kong. King Kong de Progreso y Godzilla de Derecho. Dos gigantes dándose estopa pero aliándose cuando asoma Vox, como sucedió con el bulo de Robe Iniesta, recogido desde la SER hasta las radiofórmulas de la COPE. El bulo único. En Barcelona se inventó el editorial único del Manca Fineza y en Madrid el Bulo Único del Tururúrnismo. El bulo tomó forma gráfica en una viñeta del dibujante Rey en la que Abascal, como quimera de diabolización, salía levantando el brazo con los rasgos desfigurados y odiosos que los nazis pintaban a los judíos.

Pero no fue sólo el bulo. El 23F asentó el mito juancarlista y también el del Periodismo, y faltaban los Woodward y Bernstein de grupo de whatsapp que tienen dedicados a Vox. También aquí unidad búlica con exclusiva de audios al pie de la letrina.

Todo se ha dicho ya del sanchismo, pero este bloque pepero es asombroso. Su objetivo tiene que ver con la teoría de los espacios de Aznar: quieren ser tories con los votos de Reform. Ni siquiera. Algo más: los republicanos franceses (derecha clásica) aspirando a ser Macron y con los votos de Le Pen… No es que no se pueda ocupar el espacio que abandonaron, es que no se puede intentar el nuevo espacio que la Globalización ha creado.

En estos meses, ha cambiado la conversación mundial con lo woke, la inmigración y las políticas climáticas. El mundo empieza a ser otro, y el PP, que se fue al centro, quiere ahora los dividendos de unos debates que en España silenció a través de su poderoso bloque mediático. El de los periodistas y finos analistas para los que Trump era igual a Sánchez. Esos genios, esos pedazo de genios a chaqueta por lustro, premio por año y libro por semestre.

Pero al negar esos debates estaban negando, más que nada, la realidad, una habilidad en la que no tienen nada que envidiar al sanchismo. Es más. En muchos casos, es más coherente el sanchismo. O sea, que no son mucho mejores que las Saras Santaolallas a las que miran tan por encima del hombro.

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