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Iván Vélez (Cuenca, España, 1972). Arquitecto e investigador asociado de la Fundación Gustavo Bueno. Autor, entre otros, de los libros: Sobre la Leyenda Negra, El mito de Cortés, La conquista de México, Nuestro hombre en la CIA y Torquemada. El gran inquisidor. Además de publicar artículos en la prensa española y en revistas especializadas, ha participado en congresos de Filosofía e Historia.
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Iván Vélez (Cuenca, España, 1972). Arquitecto e investigador asociado de la Fundación Gustavo Bueno. Autor, entre otros, de los libros: Sobre la Leyenda Negra, El mito de Cortés, La conquista de México, Nuestro hombre en la CIA y Torquemada. El gran inquisidor. Además de publicar artículos en la prensa española y en revistas especializadas, ha participado en congresos de Filosofía e Historia.

El prendimiento de Puigdemont

Hace cuatro años, acompañados por un par de guitarras y una generosa dosis de ginebra, un trajeado y corbateado grupo de asistentes a una fiesta entonó una coplilla que Youtube se encargó de popularizar:

Puigdemont, te van a meter en prisión

Y el Trapero, que va a ser su compañero, 

y Junqueras lo mira y se desespera.

Una cobarde fuga efectuada a bordo de un maletero, un juicio con gran eco mediático y un puñado de indultos después, han constituido la antesala de la detención en Cerdeña del prófugo de la justicia española, Carles Puigdemont. El prendimiento del huido gerundense, que en Twitter se expresa bajo el emblema de Carlomagno, se ha producido en una isla que, en su día, formó parte de los dominios de la Corona de Aragón, estructura política que el secesionismo catalanista ha deformado dándole la denominación de Corona catalano-aragonesa, rótulo que se administra a los alumnos catalanes desde su más tierna infancia. Acaso los ensueños imperialistas que todo sedicioso catalán porta en su corazón, sean los que hayan empujado al expresidente de la Generalidad a presentarse en esa tierra en la que perduran ciertas reliquias lingüísticas de aquel tiempo. Confiado en pisar territorio propio, inflamado por el mito de la Cultura, Puigdemont se presentó en el aeropuerto de Alguer, para asistir al Aplec Internacional Adifolk. El resultado fue su prendimiento por parte de la policía italiana.

Pedro Sánchez, indultero, estará analizando cuáles son las bazas con las que seguir practicando el oportunismo político que le caracteriza

La de Cerdeña no es la primera detención de don Carles, que ya fue retenido en Alemania hace unos años con el resultado que todos conocemos, precedente que debería servir para rebajar la euforia con la que ha sido recibida la noticia de la detención del mismo europarlamentario que ya ha esquivado la acción de la justicia española, arropado por esa misma Europa en la que muchos ven la solución a los males patrios. El que se abre ahora es un tiempo en el cual Puigdemont tratará de  poner en práctica todas las argucias legales que retrasen, e incluso impidan, su llegada a España para ser juzgado. Un regreso, por cierto, al que se comprometió en su día alguien tan problemáticamente relacionado con la verdad como el presidente Pedro Sánchez, indultero que a estas horas estará analizando cuáles son las bazas con las que seguir practicando el oportunismo político que le caracteriza.

Todo conspira a favor de la ampliación de la desigualdad entre unos españoles que no deberían darse por satisfechos con la imagen de Puigdemont entre rejas

Con la mesa de entrega al secesionismo ya en marcha y la inmunidad de Puigdemont restituida por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, tan anhelante de una Europa de las regiones en las que tiene perfecta cabida una Cataluña independiente e incluso unos Países Catalanes libres del yugo español, conviene refrenar las emociones, pues lo que ahora comienza es un judicializado periodo de incertidumbre. De momento, las opciones de entrega inmediata a España del fugado, de nuevo en el centro de atención mediática, son inexistentes. Rehabilitado para gran parte del mundo lazi, Puigdemont puede volver a ser un elemento de discordia en un ambiente en el que solo el odio a España opera como elemento de cohesión entre sectas que reproducen, a nivel regional, muchas de las pugnas partitocráticas que caracterizan a la España de hoy. De hecho, el viejo par Pnv/Ciu, comienza a verse amenazado por otro, el conformado por Bildu y ERC, que cuenta con Unidas Podemos como principal aliado en la idea de una España confederal, republicana y de izquierdas.

Con un más que previsible indulto ya previsto, que solo se activaría con el PSOE en el poder, todo conspira, pues no ha de olvidarse el timorato 155 aplicado por un PP entregado al particularismo, a favor de la ampliación de la desigualdad entre unos españoles que no deberían darse por satisfechos con la imagen de Puigdemont entre rejas.

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