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Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

¿Las FARC entregan las armas?

27 de junio de 2017

El gobierno de Colombia en su día firmó un oscuro pacto para entregarle todo a las FARC, todo lo que pidió, a cambio de un único compromiso: el cese al fuego y entrega de armas de esta guerrilla narcoterrorista, y ni siquiera eso está claro que lo vayan a cumplir.

La supuesta entrega de las armas de las FARC como “acto de fé”

Dícese que las FARC ya han entregado el 60% de sus armas y que en las próximas semanas entregarán el resto y quedarán desarmados. Dos tipos de personas se creen esta historia: los que, sabiendo que todo ello es mentira, léase “el gobierno” que por supuesto no es idiota, fingen creerse que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia están desarmándose completamente; y los ingenuos, que lamentablemente son muchos, que tragan entero la propaganda del Sistema y están contentísimos de que los terroristas estén poco a poco entregando 7.000 armas aproximadamente.

Luego estamos el resto, la mayoría de los que hemos padecido una parte de los 53 años de historia de violencia de este grupo terrorista, que no comemos cuento. Las FARC afirman que tienen poco más de 7.000 armas, ¿y quién comprueba que esto sea verdad? Nadie puede, pues el número está basado en un inventario que nadie puede realmente corroborar, por lo que se convierte para los demás en un “acto de fe”. El acto de fe de creer que las FARC, por primera vez en 53 años, no mienten y dicen la verdad.

Hagamos un breve ejercicio de sentido común.

  1. Si se están entregando casi 7.000 guerrilleros y entregan poco más de 7.000 armas, ello significaría que los delincuentes apenas tenían un arma por hombre. Claro, uno de los grupos terroristas más ricos de la Tierra apenas tenía dinero para comprar un arma por hombre, y todas de mano, y no tenían armas pesadas, no tenían armas de mano de reposición por si se estropeaban las que usaban en combate, no tenían reservas, nada de nada. Relación uno-a-uno de hombres-armas. Sí, claro.

  2. El gobierno de Colombia afirmó en 2016 que las FARC tenían al menos 14.000 armas, el doble de las que ahora dicen, y seguramente esa cifra se queda muy pero muy corta.

  3. Informes de inteligencia militar de los años anteriores afirman que las FARC tienen “una buena parte de su arsenal” escondida en Ecuador y en Venezuela. Esas armas deben seguir allí escondidas.

  4. Informes de las propias FARC afirman que en Colombia (sólo en Colombia, sin contar con Ecuador o Venezuela) tienen 947 caletas, o sea escondrijos de armas. Pregunta de sentido común, ¿acaso una caleta se construye para guardar un arma, o dos o tres? De ninguna manera. Hacer hoyos en la tierra o escondites de cemento en casas y apartamentos, lo que llamamos caletas, ese gran esfuerzo no se hace para esconder tres, sino para esconder decenas o cientos de armas en cada una de esas caletas. Un cálculo sencillo: si hubiera (tirando por lo bajo) 30 armas de media por caleta, eso significaría que poseen 28,410 armas enterradas que no han entregado.

  5. ¿Acaso las FARC son idiotas? ¿Van a tomar el riesgo de entregar todas sus armas y quedar completamente desarmados? ¿Y si no les sale bien el nuevo camino político, acaso no van a dejar buenas reservas de armas para retornar al monte seguros si hiciera falta? Mi opinión es que no tienen ni un pelo de idiotas.

Sin embargo el presidente Santos decía en estos días, “el desarme es una realidad”. Bueno, cualquier persona no-ingenua y con sentido común más bien diría que lo que es una realidad es que las FARC están entregando una parte, probablemente mucho menos de la mitad, de su armamento. La versión oficial es “un acto de fe” que muchos no estamos dispuesto a hacer.

La supuesta entrega de los guerrilleros de las FARC como “acto de fé”

La versión oficial es que las FARC abandona la vía de las armas. Pero lo cierto es que esa puede ser la intención de la cúpula dirigente, por el maravilloso acuerdo al que llegó con el señor Santos, lo que no quiere decir que sea lo que vaya a suceder, al menos no completamente. Una cosa es que Timochenko dé la orden de desmovilización de los grupos armados, y otra cosa es que todos vayan a obedecer. Muchos de estos delincuentes todavía tienen un largo recorrido en el negocio de la extorsión, el secuestro, el robo, el narcotráfico y la explotación de minería ilegal, para llegar a alcanzar los altísimos niveles de riqueza de los máximos mandatarios de las FARC, riqueza a la cual los de abajo y los mandos intermedios también aspiran. ¿Por qué habrían de ponerse a cultivar papa y yuca y ganar un mísero sueldo cuando les sale cien veces más rentable el negocio de la guerra?

Informes de inteligencia militar indican que los frentes 3, 5, 10, 32, 33, 34, 57 y 58 de las FARC tienen altas probabilidades de no acatar las directrices del estado mayor de Timochenko. La Fundación Paz y Reconciliación calcula en un 15% el número de disidentes que elegirán continuar la lucha armada. Pero, más allá de eso, si actualmente la ONU está registrando la desmovilización de unos 7.000 hombres armados de las FARC, cuando siempre se ha dicho que las FARC tienen entre 12.000 y 17.000 combatientes, ¿dónde están todos los demás? ¿Es realmente las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia la que deja la violencia o es sólo la mitad de ellas?

En estos días circulaba un video en internet donde aparece claramente el señor Walter Mendoza, mano derecha de Pablo Catatumbo, comandante del Bloque Occidental de las FARC y miembro del comité de negociación de La Habana, diciendo “las FARC nunca va a entregar las armas, nunca va a traicionar al pueblo”, discurso pronunciado ante sus hombres. Este señor Walter Mendoza lleva 35 años en las FARC y tiene 8 órdenes de captura. La cúpula de las FARC dijo que “por ahora no se pronunciarán sobre este vídeo”.
Todo ello por no incidir en los varios secuestros y atentados terroristas que se han seguido produciendo en estos días, sin que nadie reclame la autoría de los atentados. ¿Será que una parte de las FARC todavía sigue activa en la guerra?

La ONU como garante del abandono de las FARC de la lucha armada

Todos los mundialistas y todos los ingenuos suelen poner a la Organización de las Naciones Unidas como la garantía de que las FARC abandonan la vía de las armas. Pero cuestionémonos realmente qué aporta dicha organización. Es cierto que hay un control y un registro y una supervisión de la ONU, que de otro modo sería bastante más dudoso todo este proceso. Pero, ¿acaso esa presencia institucional garantiza que las FARC no hacen trampa? Para nada. Quizás ayudan a que se haga menos trampa, pero dista mucho de poder controlar realmente la veracidad de las cosas.

Por un lado, ¿acaso la ONU ha recorrido Colombia buscando los escondites de las armas, comprobando que este grupo terrorista apenas tiene 7.000? Por otro lado, ¿acaso la ONU tiene modo de saber qué porcentaje de guerrilleros es el que realmente se entrega y reincorpora a la vida civil? ¿Cómo comprueba la ONU el número de disidentes que continuarán la lucha armada?

El único criterio que nos daría probabilidad de veracidad y cumplimiento

Ante esta completa incertidumbre de lo que verdaderamente está pasando en Colombia, donde no podemos confiar ni en las FARC, ni en el Gobierno, ni en la ONU, sólo se me ocurre una posibilidad de que otorgar ciertas garantías.

Los cabecillas de las FARC deben afirmar públicamente que cualquier caleta o escondite de armas de las FARC que se hubiera ocultado a Naciones Unidas fuera descubierta con posterioridad a la entrega total de las armas, ello invalidaría todo el proceso de paz e implicaría para los cabecillas de las FARC la pérdida de todos los beneficios y prebendas que el Gobierno les otorgó, y por tanto que les cayera todo el peso de la ley.

No solo afirmarlo públicamente, sino por escrito, y que eso fuera parte de los acuerdos del llamado “proceso de paz” de Santos. Si existiera ese compromiso, ya veríamos si se preocuparían al detalle de entregar todas las armas posibles. Pero por supuesto eso no va a suceder. Santos les vendió Colombia entera por un pequeño precio, su completo desarme y cese de la violencia, pero parece que ni siquiera ese sencillo precio lo van a pagar. Al final, será una venta de Colombia a cambio de nada, o de casi nada, de una apariencia de desarme, ¿quizás temporal?

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