«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
La Gaceta de la Iberosfera
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Madrileña, licenciada en Derecho por la UCM. En la batalla cultural. Española por la gracia de Dios.
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¡ESCORIA!

16 de diciembre de 2023

En los últimos tiempos he llegado a pensar que quizá tenga yo un instinto especial para discernir el espíritu y la materia de la que están hechos ciertos hombres dedicados a esa cosa tan importante y necesaria como desacreditada que es la política.

No he llegado a esta conclusión porque tenga un elevado concepto de mí misma, aunque como diría mi padre motivos me sobran, sino por comparación con determinados líderes políticos a los que la inteligencia, como el valor a los antiguos reclutas, se les supone y que observo, contra todo pronóstico, siguen confiando y esperando algo de Sánchez para ser engañados como todo ser viviente. Por algún motivo, en algún momento se creyeron una excepción.

Esto le ha sucedido esta semana a Javier Esparza, de UPN, y vive Dios que se lo ha tomado mal. «¡Escoria!», llamó a Sánchez y sus secuaces después de la moción de censura que ha colocado a Bildu, gracias al PSOE, en la alcaldía de Pamplona. Luego cogió a todo su grupo y se fueron, supongo, a tomarse unas copas para pasar el mal trago con otro trago, que es lo que hace todo el mundo cuando se queda sin trabajo. Recuerden a Rajoy. Pero esta vez sin bolso. Creo. Discúlpenme, pero me hizo especial gracia la exalcaldesa de Pamplona lamentándose y espetando un «qué vale su palabra». Señora, que estamos a finales de 2023, que eso es de primero de Sánchez. Nada, su palabra no vale nada. Esto se lo podía preguntar en 2015, ¿pero ahora? ¿Qué les hacía pensar que a ustedes no les iba a pasar?

A los de UPN les ha sucedido como a las mujeres cuando nos enamoramos de un golfo y estamos convencidas de que vamos a ser nosotras las que lo enderecemos por el camino de la fidelidad y las buenas costumbres. «Conmigo es distinto», le contamos a nuestras amigas, que nos miran con cara de conmiseración conocedoras de la poderosa rubia con la que han visto al susodicho y de que en una semana no podremos entrar por las puertas, al menos de frente. Está claro que el cornudo es el último que se entera, y así ha sido. Toda España sabía que a Sánchez le pone Bildu menos Javier Esparza. El ataque de celos ha sido de órdago. Insisto: «¡Escoria!»

Y ahí está el quid de la cuestión. ¿Qué pasión oculta tiene Sánchez con Bildu? Fue el primer pacto de Sánchez, foto personalísima del ínclito con la inquietante —valoren mi contención— Aizpurúa, ninguna noticia del acuerdo, y sonrisas amplísimas de satisfacción. Faltó el cigarrito de después, pero con la ley antitabaco nos han quitado ese detalle que remata un análisis político como Dios manda. Silencio. En otros tiempos se le habría llamado pudor. Ahora esa palabra está descatalogada.

Está de más decir que la alcaldía de Pamplona es una minucia para lo que vamos a ver. Algunos hablan de la amnistía de los presos de ETA como una remota posibilidad. Ni remota ni posibilidad. Denlo por hecho. El gobierno de las Vascongadas, que es como se llama en esta columna a esa cosa sabiniana que llaman Euskadi, y anexión de Navarra. Todo regado de buen vino de la Rioja y lo que haga falta. Que nos les falte de nada.

Y Esparza, el de UPN, guardando ausencias al PSOE porque echó a Sayas y a Adanero por causa suya creyendo que sería recompensado. Adiós, derechita foral, a Sánchez le va la droga dura, durísima. Y el PNV, otrora muy machote, le empieza a parecer también blandengue estilo Fary.

Por último, no puedo obviar que Feijoo salió a apoyar a Esparza con gesto desolado, molesto y casi incrédulo a decir: «nos ha vuelto a mentir»; y me permito darle un consejo que, por supuesto, no me ha pedido. Don Alberto, decir que Sánchez te ha mentido es como decir que el sol ha salido otra vez esta mañana. Procure evitar las obviedades. Su abatimiento conmueve, pero no mueve. Claro que luego lo pienso bien y me pregunto si es que nos está tomando el pelo y si es verdad lo que me dicen mis amigos de que está usted «in the garlic», pero no lo creo.

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