āEstoy a 30 minutos del allĆ, llegarĆ© en 10ā, la imagen se congela cuando llega su coche exactamente a 9 minutos 37 segundos. Lo siguiente que ocurre es una de las mĆ”s famosas escenas de Pulp Fiction y del cine del siglo XX.
Un dedo que pulsa un timbre de una casa, Jimmy (Quentin Tarantino) que abre la puerta y un tipo elegante y serio que dice āĀæUsted es Jimmy eh, esta es su casa?ā, ante la afirmación de Jimmy, el seƱor elegante y serio pronuncia la frase āsoy el Sr. Lobo, soluciono problemasā. El resto de la escena se desenvuelve con una brillante tensión entre el respeto que se tienen los mafiosos por el mero hecho de la reputación y la esperanza de solucionar el problema por el que le han llamado.
Cuando hablamos del āSeƱor Loboā todos pensamos en la misma frase, una frase que refleja muchos comportamientos en el mundo polĆtico y de la empresa de nuestros dĆas, un exceso de āpeloteoā que es incluso frenado por el propio receptor del abrillantamiento de āsu egoā. Pero si analizamos al personaje de Harvey Keytel en profundidad, podemos entender que el Partido Popular necesita un seƱor que aparezca y diga āsoluciono problemasā. Puede parecer una estupidez pero no lo es, este personaje refleja muchos de los valores de liderazgo que el Partido Popular necesita en estos momentos.
La educación no estĆ” reƱida con la contundencia y la claridad, por eso se muestra inflexible cuando se cuestiona su forma de pedir las cosas y Ć©l replica que no tiene que pedir nada āpor favorā, que a venido a ayudar y que es el mejor para hacerlo, pero si no quieren su ayuda se irĆ”. No permite que le acobarden, aunque sean dos peligrosos mafiosos, ahora manda Ć©l y lo demuestra sin contemplaciones.
Es interesante advertir que se pone a dar órdenes despuĆ©s de demostrar previamente su compromiso con la situación (recordemos que estaba a 30 minutos de allĆ, pero aparece antes incluso de los 10 minutos a los que se comprometió). Es consciente de que para pedir, primero hay que dar y demostrar, un aspecto muy necesario en nuestros dĆas.
Conoce perfectamente de lo que habla, por eso sabe a quién va a ver antes de llegar, tiene todos los detalles apuntados en su libreta, no necesita que le cuenten nada, lidera la situación dejando pocos cabos sueltos, la suerte o el azar jugarÔn un papel muy pequeño en su trabajo.
Por finalizar el anĆ”lisis del personaje podemos reflejar el momento en que tiene que usar su mano izquierda con Jimmy para que le preste las sabanas (que eran regalo de unos tĆos suyos, ya fallecidos), en ese momento no usa su poder, ni el de la banda mafiosa que le envĆa, simplemente negocia para llegar a un acuerdo y evitar un conflicto innecesario.
āSoy el Sr. Lobo, soluciono problemasā, es todo lo que los afiliados del Partido Popular necesitan escuchar, solamente esas palabras y de boca de alguien que les aporte credibilidad. Si los cientos de miles de afiliados del partido popular escuchan esas palabras, seguramente se pongan a trabajar para unas elecciones o para aƱos de oposición. Poco importarĆ”n las tensiones con el aborto, con las VĆctimas del Terrorismo o con el IVA, todo se dejarĆ” de lado por seguir al lĆder que necesitan.
Pues si, alguien con esas caracterĆsticas tendrĆa muchas opciones de liderar el Partido Popular en Valencia, en Madrid o en EspaƱa, porque los afiliados necesitan un liderazgo fuerte, que sirva de ejemplo y que les motive a ponerse los zapatos, salir a la calle y decirle a sus vecinos que voten al Partido Popular. Pero igual que al personaje de Pulp Fiction le hacĆan el encargo por telĆ©fono, aquĆ deberĆ”n ser los afiliados quienes, mediante un Congreso abierto a todos, designen con sus votos a sus lĆderes.
ĀæQuiĆ©nes serĆ”n los seƱores Lobo del centro derecha en los próximos meses? Nadie lo sabe a ciencia cierta, pero nombres no faltan, incluso podrĆan mantenerse los actuales lĆderes, agujereados como los hermanos Earp en el O.k Corral, pero vivos.
Termino con una frase de nuestro querido SeƱor Lobo, la cual espero oĆr en los próximos meses āmi brusquedad se debe a que tenemos poco tiempo, yo pienso deprisa, hablo deprisa. Y necesito que actĆŗen deprisa si quieren salir de Ć©staā.