«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
Alicante, 1987. Escribe noticias desde que tiene uso de razón. Ha trabajado en radio, prensa escrita y televisión en medios como Radio Intereconomía, El Toro TV y Okdiario. Siempre en los últimos reductos de la libertad de expresión.

Biografía

Alicante, 1987. Escribe noticias desde que tiene uso de razón. Ha trabajado en radio, prensa escrita y televisión en medios como Radio Intereconomía, El Toro TV y Okdiario. Siempre en los últimos reductos de la libertad de expresión.

Espinosa no era cajera de Saturn

10 de agosto de 2023

Esta semana ha pasado una cosa muy rara en España: un político ha dimitido de sus cargos sin que mediaran escándalos como los que afectan casi cada día a cualquiera de los ministros o del presidente, sin pelearse en público con su partido como hacen en PSOE y Podemos —ahora Sumar— permanentemente, y, esto es lo más extraño, para volver a trabajar en la empresa privada. 

Si unimos lo exótico del fenómeno a que es verano, el hijo descuartizador de un actor famoso ya no daba para más, y el político que lo deja voluntariamente es de Vox, ya la tenemos liada. Es imposible entrar en Twitter o en cualquier periódico digital sin leer una y otra vez titulares sobre la marcha de Iván Espinosa de los Monteros, cruces de acusaciones de unos y otros sobre las purgas o no purgas de liberales, editoriales con recomendaciones al partido —a los medios de izquierdas y del PP les importa mucho ayudar a Vox, claro— e, imprescindible, críticas a Jorge Buxadé. Le ha tocado a él como le podía haber tocado a cualquier otro, aunque tiene la suerte de estar bien entrenado para aguantar a cualquier tipo de fauna partidista-periodística con la purria que soporta en Europa. 

¿Es un disgusto para la mayoría de votantes de Vox que se vaya el hasta ahora portavoz? Sí. ¿Debería preocuparles a los electores de otras formaciones y a medios que desean la desaparición del partido de Santiago Abascal? No. Y si les alarma tanto, francamente, que lo hubieran votado el mes pasado. ¿Puede dimitir en cualquier momento Iván Espinosa de los Monteros y pasarse a la empresa privada o quedarse en su casa haciendo solitarios si le apetece? Evidentemente, sí. Primero porque es un ciudadano libre que no tendría que darnos explicaciones a nadie quitando a su familia y compañeros. Y segundo, porque Espinosa no era cajera de Saturn antes de llegar al Congreso, y no le esperan ni la cola del paro ni un trabajo remunerado con el SMI fuera de él. Es lo que tiene valer para algo en la vida, que no acabas de ministra de Igualdad con un sueldo que en Podemos nadie podría soñar en una empresa pero que no es ninguna maravilla para gente de un nivel profesional similar al suyo. 

No sé si son ciertos o no los motivos que ha esgrimido para dejar su acta, aunque no tengo ningún motivo para creer que no lo sean. Y además, los que tratan de ver batallas y conspiraciones en cualquier esquina, especialmente si afectan a la estructura de Vox, obvian una cosa tan natural como es el cansancio propio de llevar mucho tiempo haciendo lo mismo. Por no mencionar que a muchos se nos cayó el alma a los pies el pasado 23J y, en mi caso, ahí sigue. Podrá hacer mucha autocrítica la derecha, como piden algunos periodistas, pero al final hay casi once millones de ¿compatriotas? a los que no sólo no les importa que les vote Txapote sino que les gusta. Lo de Iván Espinosa de los Monteros no parece, pensando un poco, tan difícil de entender. 

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