«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Hughes, de formación no periodística, es economista y funcionario de carrera. Se incorporó a la profesión en La Gaceta y luego, durante una década, en el diario ABC donde ejerció de columnista y cronista deportivo y parlamentario y donde también llevó el blog 'Columnas sin fuste'. En 2022 publicó 'Dicho esto' (Ed. Monóculo), una compilación de sus columnas.

Esto no existió

9 de diciembre de 2025

Ha sido criticada, no sin razón, la consejera andaluza del PP Loles López por decir que el libro de Soto Ivars, Esto no existe: las denuncias falsas en violencia de género, debía ser presentado en el ámbito privado. Intolerable restricción del espacio público, se opina en consecuencia.

Loles López, cuya consejería (Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad) ya es una declaración, está siendo bastante coherente con, primero, la política de su partido con la llamada violencia de género y, segundo, su exteriorización en lo público.

El PP ha apoyado lo que la izquierda aprobaba en este aspecto y, junto a ello, no pocas veces, su ocupación del espacio público. Esto han decidido olvidarlo los medios, periodistas, e influencers varios que sobre el asunto se manifestaban.

La incoherente no es Loles López, sino ellos, ese segmento muy localizable de la opinión fluctuante entre el centro izquierda y el centro derecha que monopoliza una especie de centrismo ilustrado, de liberalismo cultural y de las luces. Los de la Alta Cogitación, alejados, dirán, de los populismos.

El libro de Soto Ivars es muy oportuno, meritorio y útil porque ayudará a muchos hombres, y entre las utilidades del libro está haber revelado una cierta mirada hacia eso que llaman el espacio público, la conversación pública o (también) el mercado libre de ideas.

Porque entre esa franja intelectual-político-opinativa el libro se ha celebrado como una revelación, como si pusiera de manifiesto por vez primera una realidad. Es un libro, para ellos, que crea un debate donde no lo había, que nos obliga a mirar un hecho oculto. Un libro desvelador, señalador, casi epifánico, que ilumina lo oscuro.

Y sin negar los méritos de la obra, esto evidencia una forma de tratar el espacio público, porque no es del todo cierto. Tan peliagudo asunto fue tratado antes por otras voces. Y no hablo de periodistas, escritores o medios más o menos periféricos, porque aquí estaría justificado el tratamiento inaugural de Esto no existe: frente a esas voces menos populares, el libro de Soto Ivars acerca la cuestión al gran público, dándole una relevancia nueva y comercial. Pero no es eso. Lo que sucede es que esta cuestión había sido tratada por voces no marginales sino instituidas en el propio espacio público. Vox trató este asunto desde hace años y hay declaraciones sobre el particular de Abascal en 2018 y 2019, y probablemente antes. Tan en lo público e institucional estaban que, sin ir más lejos, a principios de septiembre presentaron unas jornadas en el Congreso.

Sin embargo, muchos de estos liberales sublimes no dieron acuse de recibo, y decidieron esperar y decidir que la cuestión era sacada a la superficie a finales de 2025. Cuando hablaba de ello el tercer partido de España en el Congreso, ¿era espacio público o era el espacio interestelar?

El debate se podía haber tenido mucho antes y haberse enriquecido, si hubieran querido darse cuenta. No estaban hablando periodistas marginales sino un importante partido político.

El libro de Soto ha puesto de manifiesto la costumbre canceladora y boicoteadora de cierta izquierda, pero también, dentro del fantástico mundo de las inteligencias puras, en el flotante espacio del centro neuronal español, una forma de tratar el espacio público parcial, sesgada, y como por invitación (espacio público priveé) que hace imposible el debate simplemente negando carta de realidad a uno de los interlocutores. Vox ha estado años hablando solo y recibía escraches, desplantes y arrinconamientos simbólicos y no tan simbólicos. Para muchos, esto tampoco existió.

El Espacio Público se distorsiona, pues, con el escrache y el boicot evitando que algo pase, pero también haciendo como que algo no pasa: no existes, no te escuchamos, no nos damos por enterados. Eres un ser espectral. Las dos maneras se han manifestado con el libro, otro motivo para celebrarlo.

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