«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Hughes, de formación no periodística, es economista y funcionario de carrera. Se incorporó a la profesión en La Gaceta y luego, durante una década, en el diario ABC donde ejerció de columnista y cronista deportivo y parlamentario y donde también llevó el blog 'Columnas sin fuste'. En 2022 publicó 'Dicho esto' (Ed. Monóculo), una compilación de sus columnas.

Feliz Kwanzaa

30 de diciembre de 2025

Estos días se celebra en Estados Unidos el Kwanzaa y los gobernadores de estados como California o Wisconsin, blancos y demócratas, lo felicitan oficialmente: «A very happy Kwanzaa».

El Kwanzaa es una festividad de la comunidad afroamericana que se celebra la última semana del año. La palabra viene del suajili  aunque la raíz es americana: la celebración la inventó en los años 60 el activista negro Ron Karenga (que por supuesto no se llamaba originalmente así), según propia confesión, aprovechando las fiestas de Navidad que es lo que realmente celebra la población negra.

Consiste en una acción de gracias, en juntarse a comer y celebrar unos principios que se simbolizan con siete velas de colores parecidas a los brazos del candelabro judío de Jánuca, otra festividad inspiradora que ocupa unos días en diciembre.

Karenga era miembro de un grupo activista del nacionalismo negro de los 60, los Esclavos Unidos, rivales de los Panteras Negras, con los que andaban a tiros, casi seguro estimulados por el FBI.

Los siete principios del Kwanzaa fueron también los siete principios del Ejército Simbionés o Simbiótico de Liberación (trabajo y responsabilidad colectivos, creatividad, fe, unidad, propósito, producción cooperativa y autodeterminación), cada uno de ellos una cabeza de la serpiente que simbolizaba la organización.

El grupo terrorista secuestró a Patty Hearst a mediados de los 70. Patty estudiaba en Berkeley y era nieta del magnate de los medios Wiliam Randolph Hearst. Fue sonado el secuestro porque Patty, abducida y con estocolmo, se hizo ella misma terrorista. Cambió su nombre por Tania, novia del Che, y grabó un mensaje diciendo «Patria o muerte» en español.

El Ejército Simbiótico de Liberación creía en la simbiosis, en la unidad de las izquierdas. Como Sumar, pero muy en serio. Manejaban AK-47 con cianuro en las balas y llevaban la simbiosis a las últimas consecuencias porque por supuesto practicaban el sexo libre. Cuando justificaron el secuestro de Hearst, denominaron a su familia «superfascista» termino que debería retomar la izquierda ante la pérdida de relieve del simple «fascista».

Los principios del Kwanzaa son los mismos, sólo que en suajili, y a ellos se remiten como mandamientos los políticos e incluso los presidentes desde que Bill Clinton lo hiciera en los 90. Hasta Trump felicitó la fiesta en su primer mandato.  Kamala Harris, la candidata de la COPE, hubiera ido más lejos porque decía tener muchos recuerdos infantiles del Kwanzaa, a pesar de haber nacido en 1964 (dos años antes del nacimiento de la fiesta) y tener origen hindú. Si el apoyo de la COPE hubiera valido para algo, ahora Kamala estaría en la Casa Blanca celebrando Kwanzaa por todo lo alto, sobre todo su principio favorito, el Kujichagulia (la muy woke autodeterminación).

Esto podría haber tenido efectos en España, donde ya hay población africana  y estamos a un diputado motivado de Más Madrid de conmemorar la afrodescendencia.

Las fechas vienen bien (¡ahora mismo es Kwanzaa!). Transcurre desde el día posterior de Navidad hasta Año Nuevo. Nos llena un vacío en el calendario. Y aunque no todos seamos afrodescendientes, no se puede negar un cierto tono común a esos días: la semana final, la mudanza del año, el balance, la euforia de los buenos propósitos, el pulimiento de la voluntad, una inclinación purificadora y detox...

El único problema, aunque no lo ha sido en Estados Unidos, sería pasar por alto los antecedentes penales del inventor, Karenga, condenado en su día por torturar a dos mujeres. En el relato de lo sucedido llama la atención la cantidad y variedad de objetos empleados:

«Deborah Jones, quien en su día recibió el título suajili de reina africana, afirmó que a ella y a Gail Davis las azotaron con un cable eléctrico y las golpearon con una porra de karate tras ordenarles que se quitaran la ropa. Declaró que le introdujeron un soldador caliente en la boca y lo colocaron contra su rostro, y que le apretaron el dedo gordo del pie con una prensa. Karenga también les metió detergente y mangueras en la boca, afirmó. También las golpearon en la cabeza con tostadoras».

Karenga, que lo negó todo, en la cárcel se dedicó a escribir sobre feminismo. Décadas después, dirige un departamento de Estudios Africanos en una universidad estatal, ha recibido un par de doctorados en Ética Social y puede presumir de haber creado, como quien se codea con monoteísmos, una celebración a la altura de Jánuca y Navidad.

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