Empiezan a salir cosas del sumario de Zapatero. 800 páginas. El auto tenía 80 y la gente ya no tenía paciencia y se lo dio a resumir a la IA…
Lo primero han sido unas fotos con las joyas que guardaba en la caja fuerte. Las joyas siempre parecen de la abuela o de una Castafiore. Ya hablarán los tasadores, pero hay algún joyón que ni María Antonieta. Las joyas tienen ese algo femenino, decadente y expoliado, pero por eso son joyas. Si son de una herencia, entonces Zapatero nos ha estado ocultando que en realidad se llama Rodríguez Zapatero Romanov. También había oro y dinero en metálico y unos sobres con algo escrito en chino.
Antes del sumario, del que mucho hablaremos, vimos una foto de Zapatero (en El Mundo) entre dos empresarios de allí. Era un hombre bien relacionado con el Partido Comunista Chino y sus espías y empresarios o espías-empresarios. Se habla de una partida de ping pong. ¿Se imaginan a Zapatero jugando al ping pong?
Ya la foto entre los dos chinos era curiosa porque, de alguna manera, revelaba algo de su naturaleza. Sus cejas, y su expresión, que siempre fueron un poco raras, raras y crispadas, de repente quedaban mejor allí, entre chinos. Los asiáticos tienen una expresividad distinta, y en ese contexto facial la cara de Zapatero ganaba naturalidad, se hacía menos sospechosa, como si estuviera hecha para «engañar como a un chino» o para «el cuento chino». Su expresión nunca estuvo pensada para lo occidental. Era como Christopher Lee haciendo de Fu Manchú.
Todo este tiempo no entendíamos nada y le llamábamos Mister Bean y no, no era Mister Bean, era Fu Manchú, una fisionomía para lo chino, hacia lo chino. No era un gesto para nosotros. Era Nuestro Hombre en Caracas y también Nuestro Hombre en Pekín.
Aunque con esto muchos se van a hacer los despistados. Esta semana ha hecho doblete Pasolini: «asesinado por homosexual, y no como Lorca», y «de izquierdas, pero de verdad, no como Zapatero». Pasolini el pobre tiene esa función. Y lo ha sacado Juan Manuel de Prada para decir que en realidad Zapatero estaba al servicio del capitalismo y la plutocracia. Bueno, será del capitalismo chino y de la plutocracia globalista. ¿A este no le van a llamar cipayo?
Zapatero vive ya el repudio español. Un periódico sacaba sus contactos en medios e instituciones como ramificaciones de la trama organizada. Pero es lo que ha venido siendo el PSOE toda la vida. «Tenía un hombre en Movistar». ¿Y dónde no?
Ya ha llegado el punto en que Zapatero empieza a ser «ese señor del que usted me habla». Y todavía no han salido los detalle del sumario… Tendrá que explicar muchas cosas a los suyos. Esos collares de marquesona, para empezar. Las perlas nunca son progresistas.
De aquí a unas días, horas, Zapatero va a ser (y tiene su gracia) como un segundo Franco: hizo la España en que vivimos, pero nadie sabía nada y ni siquiera era de izquierdas.