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Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

Funcas y el crecimiento

11 de marzo de 2014

La Fundación de Cajas de Ahorro que preside Isidro Fainé, considera que el Producto Interior Bruto crecerá este año en España entorno a un 1,2%. Es la primera previsión que se acerca a las del Gobierno, junto con el Servicio de análisis del BBVA que también confirma un crecimiento del PIB para este año superior al 1%.

Se trata, de confirmase, una noticia muy esperanzadora por varias razones: la primera tiene que ver con la estabilización finalmente a nivel macroeconómico de la economía española. En segundo lugar, una vez superada la doble recesión económica en la que ha estado sumida España desde el 2008, nuestro país empieza  a crear riqueza con dos fortalezas importantes: la capacidad de exportación de nuestras empresas y el extraordinario crecimiento de la productividad gracias a la reforma laboral.

Una reforma laboral que ahora tiene que ser capaz de crear empleo con crecimientos del PIB de la mitad de lo que estábamos habituados. Es decir, con previsiones del 1,2%-1,4%. Si el tejido productivo es capaz de asimilar un poco de empleo, estará claro que la luz al final del túnel será una realidad. La política económica del Gobierno ha conseguido no solo salvarnos de la quiebra como país, sino aguantar el tirón del desendeudamiento privado manteniendo la cobertura social mínima para los mas desfavorecidos. Esa cobertura la estamos aguantando los contribuyentes con la mayor presión fiscal individual de la Eurozona, es decir, que pagamos más impuestos que nadie para poder mantener un 30% de la población que cuenta con algún subsidio o pensión, además de las administraciones públicas y el coste de la deuda.

Ahora le toca a la Administración pública hacer su reforma: hay que reducir el número de funcionarios, hay que acabar con las duplicidades en materia burocrática, no es posible tener varias “oficinas” que respondan a los mismos intereses del Gobierno central, la Autonomía y el Ayuntamiento. Hay que racionalizar el gasto público para que el Gobierno efectivamente reduzca los impuestos. Y no solo a aquellos cuyos ingresos están por debajo de los 19.000 euros brutos al año, sino también, y fundamentalmente a la clase media española que es la que está aguantando la crisis, las subvenciones, los PGE, y además necesita un respiro para poder consumir y asumir que lo peor realmente ha pasado.

Bajar impuestos para crear empleo, bajar impuestos para ahorrar, bajar impuestos para consumir algo. Bajar impuestos a cambio de una reducción sustancial de la Administración pública.

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