«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Quince años en el diario líder de información económica EXPANSIÓN, entonces del Grupo Recoletos, los tres últimos años como responsable de Servicios Interactivos en la página web del medio. Luego en Intereconomía, donde fundó el semanario católico ALBA, escribió opinión en ÉPOCA, donde cubrió también la sección de Internacional, de la que fue responsable cuando nació (como diario generalista) LA GACETA. Desde hace unos años se desempeña como freelance, colaborando para distintos medios.

Haz lo que te dé la gana

15 de agosto de 2026

No me importa lo que hagas en tu trabajo: quiero verte en vacaciones, en ese periodo que llamamos muy justamente ‘tiempo libre‘, como si el resto del año nos afanáramos en el ergástulo.

Porque, en un sentido, es así. No sé bien quién eres si sólo te he conocido en el trabajo. Puedes tener una naturaleza amante del ocio y trabajar con Stajanov porque tu trabajo lo requiere y tienes facturas que pagar; puedes ser casi un misántropo de libro y parecer sociable porque tu puesto lo exige. El trabajo no te revela.

El tiempo libre, sí. Ahí tus decisiones son verdaderamente tuyas, y puedes holgar a placer, o dar rienda suelta a tu amor por la soledad sin restricciones. Puedes, incluso, esforzarte como no lo haces para la empresa en algo que realmente quieres y te gusta, porque nadie te paga ni te obliga y, simplemente, quieres hacerlo. Libremente.

Por eso veo un indicio deprimente y relevante de nuestra decadencia social en la decadencia de las vacaciones, en su perversión.

Es como si temiéramos esa libertad por falta de costumbre, como se teme lo inusual y extraño, como si nos diera miedo un ocio que nos enseña quiénes somos en realidad, qué queremos de verdad. Y por eso tenemos la tentación de subcontratar nuestra libertad, hacer de nuestras vacaciones una prolongación de nuestro trabajo, con sus horarios, itinerarios, tareas fijas, supervisión y resultados previsibles. Algo se tranquiliza en nuestra naturaleza amaestrada cuando seguimos a un guía, cuando sabemos que mañana a las once toca Pirámides de Guiza.

Las vacaciones no son un tiempo para recuperar fuerzas antes de volver al tajo, para «cargar las pilas» —una expresión que tipificaría en el Código Penal como constitutiva de delito—; es tu tiempo. Nacimos en el ocio y para el ocio, aunque tengamos que trabajar casi todo el año, casi toda la semana, casi todo el día. Eso es otra cosa, ni buena ni mala, sino necesaria. 

No estoy planteando una reforma, ni la creo muy factible. Pero ahora, ahora mismo, estás de vacaciones. Y mi consejo es que hagas lo que te dé la gana.

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