«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.
Kiko Méndez-Monasterio es escritor y periodista. Ha sido director de La Gaceta desde 2015 hasta 2017. Madrileño de 1972. Reaccionario de siempre. Después de que sus relatos fueran premiados en distintos certámenes literarios –Camilo José Cela, Decano Pedrol, Jorge Ortúzar...– publicó una recopilación titulada Lo nuestro y lo triste y una primera novela, La calle de la luna, que Horacio Vázquez Rial celebró de esta manera: “Hay aquí un escritor de verdad. Y juro que no son muchos”. Los domingos, en Radio Intereconomía, dirige la tertulia Los últimos de Filipinas.

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Kiko Méndez-Monasterio es escritor y periodista. Ha sido director de La Gaceta desde 2015 hasta 2017. Madrileño de 1972. Reaccionario de siempre. Después de que sus relatos fueran premiados en distintos certámenes literarios –Camilo José Cela, Decano Pedrol, Jorge Ortúzar...– publicó una recopilación titulada Lo nuestro y lo triste y una primera novela, La calle de la luna, que Horacio Vázquez Rial celebró de esta manera: “Hay aquí un escritor de verdad. Y juro que no son muchos”. Los domingos, en Radio Intereconomía, dirige la tertulia Los últimos de Filipinas.

Juegos de mesa

10 de abril de 2014

Piensan que la política es una mezcla de parchís y de Magia Borrás, de dados y trucos. Quizá guardaron hasta ahora el nombre previsible de Arias Cañete para rebajar la resaca catalana, y como la ocurrencia ha conseguido quitarle las portadas a Artur Mas se habrán ido a dormir sintiéndose napoleones de su pequeño Risk. Sospecho, también, que Montoro ha trucado las cartas del Monopoly para que siempre nos toque la de pagar impuestos.

Tampoco es su pecado más grave, el de jugar a ser mayores y regresar luego, cada noche, a esa mentalidad adolescente que en nuestro tiempo es epidemia, donde no cabe nada que no pueda resumirse en una canción pop. Por eso el video de Amaral les ha hecho más daño que media docena que hubiera de terceras de ABC, firmadas por los más sesudos intelectuales, suplicando la reforma del sistema para evitar que se llegue a la ruptura y al trauma. No es defecto exclusivo de los aspirantes a oligarcas -frustrados por no ser lobos de Wall Street- que se consuelan confeccionando la lista electoral por Soria. De hecho hay quien entiende el periodismo como una olimpiada de Trivial Pursuit en la que puntúan doble las preguntas de espectáculos y deportes.

 

La candidatura de Arias Cañete es una noticia secundaria, pues estaba asumido mucho antes que la mejor baza del Partido Popular en las europeas es el nombre de Elena Valenciano, ese regalo que el partido socialista ha depositado con todo cariño en el zaguán del marianismo, quizá pensando que el romance futuro ya no es un imposible, y que las familias decadentes se salvan sólo con matrimonios de conveniencia. Pero es en estas realidades -como la de afrontar la sedición separatista con tácticas de teletienda- donde más se manifiesta el tipo mínimo de letra -casi ilegible- con la que se está escribiendo el libreto político del principio de siglo. 

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