«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Director de Rius TV en YouTube. Trabajó antes en La Vanguardia y en El Mundo. Director de e-notícies durante 23 años.

La burbuja de Salvador Illa

11 de octubre de 2025

Ignacio Garriga planteó una pregunta aterradora en el reciente debate de política general celebrado en el Parlamento catalán: «¿Qué ha cambiado desde que Salvador Illa es presidente de la Generalitat de Cataluña?». «Muchos catalanes, con mucha sorpresa, escucharon el discurso creyendo que estaban ante la presentación de su candidatura ante la secretaria general de la ONU o a pelear por el título de Mandela catalán», añadió el secretario general de VOX.

«Ayer salió aquí a presentar a Cataluña como la casa de acogida de Palestina. Es decir, ¿realmente es consciente de la distancia que tiene entre la gente corriente y lo que usted dice aquí?», se preguntó mientras el dirigente socialista miraba al suelo o ponía cara de circunstancias. La verdad es que no le faltaba razón.

Illa empezó echando en falta a Puigdemont y al exconsejero de Cultura Lluís Puig, pendientes ambos de la amnistía de Sánchez. En el hemiciclo, en su honor, todavía hay dos lazos amarillos. Como si la cámara fuera un parvulario. Nada que ver con el Illa del 8 de octubre del 2017, cuando participó en la manifestación constitucionalista contra el proceso. Aquella que pilló por sorpresa al Gobierno catalán, a TV3 y a los propios organizadores. Entonces todavía no era una figura conocida. De hecho, los aplausos se los llevó Josep Borrell, que intervino en el acto. Pero iba en representación del PSC como portavoz y secretario de organización.

A continuación, el presidente de la Generalitat se apuntó a la teoría de que en Cataluña caben todos, incluso más gente. En una muestra de apoyo al debate abierto por los Comunes de que hay que llegar a los diez millones en los próximos años. Como si los servicios públicos no estuvieran ya suficientemente saturados. Después destacó «la nobleza» de la flotilla que ha ido a Gaza con la exalcaldesa Ada Colau; una diputada autonómica de la CUP que, tras tantos días de ausencia fue recibida, con aplausos y diputados en pie; o un concejal de ERC, que tampoco ha renunciado a la parte proporcional del sueldo. Hasta elogió a los jóvenes que se manifestaron contra el llamado «genocidio». El domingo, tras la manifestación del sábado, estuve en Paseo de Gracia y estaba hecho un asco. Con todo de pintadas en establecimientos comerciales. Aunque eso, claro, no salió por TV3. Finalmente, y apenas llevaba unos minutos de discurso, anunció que iba a otorgar dos millones de euros para acoger a palestinos «temporalmente». No faltó tampoco la cita de un poeta de la zona. Habitualmente citan a autores catalanes, pero la ocasión la pintan calva. 

El presidente del grupo parlamentario de VOX fue desgranando en su intervención diversas partidas de gasto: 360 millones para TV3, 60 millones en subvenciones a los medios, 20 en cooperación internacional. Incluso llegó al detalle, a la letra pequeña: 500.000 euros «para luchar la justicia de género en el Ecuador» y otros 500.00 para «la sexualidad y los territorios libres de violencia en Guatemala»; «Esto, señor Illa, ni es solidaridad, ni es justicia social, es malversación de fondos públicos», hurgó en la herida.

Garriga fue aportando datos oficiales en vivienda, en educación, en seguridad ciudadana, en sanidad. Algunos ponían los pelos de punta hasta a mí, cosa harto difícil en este caso. Por ejemplo, el 38% de las viviendas de protección oficial en Barcelona han sido adjudicadas a extranjeros… y el 53% en Lérida, el 52% en Gerona y el 51% en Tarragona. ¿Cómo no van a venir? Desconozco cuál es la política de vivienda en Marruecos, pero recuerdo un libro francés que leí hace tiempo que explicaba que el monarca alauita tiene una decena de palacios en su país… sin olvidar el castillo cerca de París.

Sobre la escuela catalana, que durante treinta años nos han vendido que era un «modelo de éxito», Garriga explicó que «los alumnos de sexto de primaria han obtenido el peor resultado en matemáticas de la serie histórica; los de cuarto de ESO, los peores resultados en tecnología, en inglés y en comprensión lectora; y en Selectividad, los peores resultados en la serie histórica con el porcentaje más bajo de aprobados».

Respecto a Sanidad, hay 200.000 catalanes que están en lista de espera para una operación. Sólo para cambiar una prótesis o un ‘bypass’ hay que esperar 145 días. Quizá porque la inversión en sanidad es de 1.400 euros por habitante, mientras que otras comunidades es de 1.700. «Usted ha convertido nuestros hospitales y nuestros centros de atención primaria en delegaciones de Marruecos o de Argelia», añadió. Mientras que en seguridad ciudadana —más bien inseguridad— las cifras empiezan a ser conocidas, pero nunca desmentidas: el 52% de la población reclusa es extranjera; el 69% de los condenados por violación, también; mientras que en la cárcel de jóvenes, el 74% son extranjeros. En Barcelona, el 79% los detenidos el año pasado fueron igualmente de países terceros.

El presidente de la cámara, Josep Rull, tuvo que salir en auxilio del propio Illa y llamó al orden al dirigente de VOX porque, en su opinión, estaba «transgrediendo todas las normas básicas del buen respeto». Rull, condenado por infringir la ley, hablando de respeto.

Espere con ansia la réplica del presidente. Sin embargo, se limitó a dar lecciones de «decencia». Acusó a VOX de «deterioro de la convivencia». Incluso habló de «fracaso rotundo» en sus políticas a pesar de que, como es sabido, no gobiernan en ninguna comunidad autónoma por voluntad propia. Hasta sacó a relucir a Argentina, a Trump, a Putin. Y terminó con un «no tengo nada más que decirle». Pero no desmintió ni una, ni una, de las cifras facilitadas por Ignacio Garriga. La burbuja catalana, que tan bien alimentaron durante el proceso, sigue intacta.

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