«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Hughes, de formación no periodística, es economista y funcionario de carrera. Se incorporó a la profesión en La Gaceta y luego, durante una década, en el diario ABC donde ejerció de columnista y cronista deportivo y parlamentario y donde también llevó el blog 'Columnas sin fuste'. En 2022 publicó 'Dicho esto' (Ed. Monóculo), una compilación de sus columnas.

La edad del piso

14 de septiembre de 2025

El debate generacional tiene algunas cosas que hacen carraspear. Una es que lo quieran abanderar centristas como François Bayrou en Francia y otros aquí en España.

Otro es que la riqueza boomer se hace piso y el piso es bien raíz. Uno va por Madrid, y si no está lo suficientemente cabizbajo, se da cuenta de la cantidad de patrimonio inmobiliario que hay. No preguntas, como Pla, todo esto quién lo paga sino ¿todo esto de quién será?

También hay algo inevitable. El problema de las pensiones y el desequilibrio generacional viene en parte de que los boomers son muchos. No es que sean especialmente malos, es que han sido muchos. ¿Qué van a hacer? ¿morirse? «En democracia» que diría Pachi López, mandan los votos y si la democracia fuera auténtica, mandarían aun más y es dudoso que renunciaran a sus derechos. Harakiri colectivo ya tuvimos uno.

¿He dicho morirse? Hace poco se decía que la eutanasia era una forma del Poder para acabar con los pensionistas. Otros lo decían del Covid.  Aun así siguen siendo muchos. A veces son víctimas (solos y eutanasizados), otras los culpables de traer la inmigración, la globalización, la deuda y el raquitismo salarial.

Pero el centro del debate no son las personas sino algo mucho más importante: los pisos. Yo por la calle ya ni siquiera pienso en quién tendrá tanto pisazo; empiezo a pensar si también serán búmeres los pisos. Como los boomer son los que mayormente los tienen, ¿esos inmuebles serán siempre boomers o pasarán a ser de alguien más? Antes de que los Jóvenes Turcos planteen la desamortización de bumerzábal, puede que los herede el hijo, el sobrino, el nieto… entonces, ¿serán búmers esas propiedades o serán X, o millennials o zetas?

Quizás los pisos también tienen edad. ¿Estará ese elegante apartamento de Chamberí en la pitopausia? ¿Se trata de un piso egoistón y acomodado, ahíto ya de plusvalías? ¿Hay pisos treintañeros y funcionales, cargados de ilusiones y agobios? ¿Lastimosos pisitos cuarentones? ¿Habrá incluso pisos veinteañeros con el ímpetu fresco de lo recién enyesado?

Pero no. Las personas se van y los bienes raíces quedan. Los pisos de los papás serán luego pisos de los hijos (algunos de los cuales quizás claman furiosos ahora mismo); ¿en qué quedará entonces todo? A estos futuros herederos yo les pediría coherencia: si se rompe con lo búmer, se rompe del todo. Si a Pablo iglesias le reprochamos el estilo de vida burgués, al Joven Turco le tenemos que pedir la renuncia completa a las prebendas boomer.

El debate de jóvenes contra viejos también puede ser una forma de saltarse el debate de derecha contra izquierda, con sus muchas manifestaciones, y otro tan antiguo o más: el de los que tienen y el de los que no.

El piso es sabio (quizás por eso coge tanto valor) y no se mete en estas cosas. Conoce bien la fugacidad de las generaciones y la constancia de los apellidos y el catastro. Hoy es todo un bumerazo y mañana puede ser un piso joven airado.

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