«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Director de Rius TV en YouTube. Trabajó antes en La Vanguardia y en El Mundo. Director de e-notícies durante 23 años.

La «historia criminal» del PSOE

11 de marzo de 2026

El jueves pasado asistí a la presentación de Lo que nos ocultaron en la Pompeu Fabra organizado por S’ha Acabat. El documental sobre la «historia criminal» del PSOE.

La verdad es que fue un poco decepcionante. La última vez que asistí a un acto en el Campus Poblenou de esta universidad pública, también organizado por S’ha Acabat, fue a un debate con los colegas Albert Soler (Diari de Girona) y Sergio Fidalgo (El Catalán) sobre la libertad de prensa en Cataluña. Modestia aparte, somos unos verdaderos expertos.

A mí me tienen vetado en el Parlamento catalán desde hoy miércoles hará 640 días. Los mismos, por cierto, que colgaban pancartas gigantes en TV3 diciendo que el proceso iba de «democracia». O en el balcón del Palau de la Generalitat a favor de la libertad de expresión. Pero decía decepcionante no por el documental en sí, sino porque, en esta ocasión, no tuvimos comité de bienvenida. La otra vez, en febrero del año pasado, había algunos mocosos con la cara tapada llamándonos «fascistas». Hasta vislumbré una bandera soviética. No se han enterado de que el Muro de Berlín cayó el 9 de noviembre de 1989. Ahora ni eso. Para que vean cómo ha bajado la movilización del proceso. Ya no se manifiestan ni los antisistema de la CUP.

De hecho, hasta presencié antes de comenzar el acto cómo la comitiva oficial —Javier García Isac, Marcos de Quinto y Carlos Medrano— junto a algunos voluntarios como el secretario general de Solidaridad, Jordi de la Fuente; o el alcaldable por Barcelona de VOX, Gonzalo de Oro, descolgaban algunos de ellos un par de pancartas antisistema antes de entrar en el recinto.

Luego, el documental —no se lo pierdan cuando tengan oportunidad— describía la cruda realidad de la República. Era un tête-à-tète entre Juan Carlos Girauta y el propio García Isac, ambos guionistas. Pero también historiadores como Alfonso Bullón de Mendoza, Luis Togores, Pío Moa o Ramón Tamames.

Es cierto que ninguno de ellos es partidario del materialismo histórico —ahora tan en desuso—. Se limitaban a aportar datos: sólo entre las elecciones de febrero del 36 y el inicio de la Guerra Civil hubo más de 500 muertos.

Uno de ellos, por cierto, representante de la oposición: José Calvo Sotelo. Es verdad que venía precedido del asesinato del teniente Castillo. Sin embargo, no debe ser muy normal que un cuerpo policial se vaya cargando a diputados. A mí me llamó la atención de que, en las segundas elecciones, las de 1933, el partido de Azaña sacara sólo cinco diputados. Lo que confirmaría la tesis de que era una república sin republicanos.

El reportaje analiza precisamente las tres etapas: la liberal, la de derechas y la de izquierdas. Hace años, le pregunté a Juan Carlos Girauta por qué la segunda recibía el nombre de «bienio negro» en mis libros de BUP. Me dio una respuesta que me dejó en ascuas: «porque la historia de este período la han escrito historiadores marxistas».

La Segunda República empezó a perder legitimidad apenas un mes después de su proclamación: con la quema de edificios religiosos de mayo del 31. Y esa famosa frase atribuida a Azaña: «Más vale la vida de un republicano que todos los conventos de Madrid». El Estado que no puede garantizar el orden público y la seguridad ciudadana está condenado al fracaso.

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