La misa del domingo se hace viral
La misa del domingo se hace viral
Por Jesús García-Conde
4 de octubre de 2025

A principios de semana se hizo viral un post de X que mostraba una misa de domingo de una parroquia de Madrid llena de gente. Unas horas después de ser publicado tenía 102.000 vistas; tres días después 403.000, y así hasta rozar el medio millón. Los comentarios se iban amontando igual que los likes, otros tuiteros copiaban el post para añadir textos con experiencias propias de misas igualmente llenas del sitio donde viven, Quito, Buenos Aires, Connecticut, Badajoz… Más visitas se sumaban al fenómeno inicial. Desde partes muy lejas del mundo, un mensaje común que la gente quería compartir: yo también voy a misa y también me encuentro mucha gente. En este Occidente descreído que ha rendido los símbolos, la cruz sobre todo, que le conectaban con una tradición de siglos, ir a misa se ha convertido en un acto de rebeldía, Y los rebeldes han despertado. Lo que es viral es ir a misa.

El que esto escribe sabe bien cómo de llena estaba la iglesia porque es el mismo que hizo la foto después de ir a misa de 21.00h en Santa María del Pinar. Algunos escépticos mostraban en sus comentarios dudas sobre el aforo. El padre Navarro rebajaba la euforia argumentando que la zona norte de Madrid es un oasis en el que las iglesias están desproporcionadamente llenas respecto de otras zonas de Madrid y de la España vaciada. Otros comentaristas replicaban la postura del padre Navarro aportando su propia experiencia de las zonas donde vivían: aquí también encontramos misas llenas de jóvenes como la de la foto tuitera. En realidad, todos tienen razón; hay iglesias con notable afluencia joven y otras con gradas libres. Y muchas veces son los párrocos, y no el tipo de barrio, lo que marca la diferencia.

Lo indiscutible es que hay una ola creciente de cristianismo en Europa. Esa ola ha dejado estampas preciosas de la peregrinación de Nuestra Señora de la Cristiandad en Covadonga, la de Paris-Chartres en Francia, o esa imagen, ya icónica de un cristiano inglés subido a la cabellera de un león inmenso en Westminster, alzando una cruz de palo y provocando con ello el alborozo de los manifestantes que ven la estampa de la resistencia desde un puente lleno de esperanza. Es la foto de una Cristiandad que resiste. Europa recupera sus símbolos viendo amenazada a Europa misma.

La ola es un hecho, pero admitamos las cautelas del padre Navarro y reconozcamos que aún esa ola no llena por igual las parroquias. A pesar de todos los esfuerzos que ha hecho la iglesia postconciliar por confundirse con el ambiente y «ser atractiva» a los jóvenes apartándose de «acartonamientos litúrgicos anclados en el pasado» y de rigideces morales —inválidas ya para este tiempo en los que el hombre busca una nueva «experiencia de fe» y hermanamiento—, lo cierto es que las iglesias que se llenan son las del mensaje de siempre y no el de las monsergas episcopales y sus sucursales diocesanas.

Pero hay una razón para esa desproporción. En las misas que se llenan, quien acude no recibe un mitin woke sobre la acogida de «migrantes», no se siente en un concierto de Atahualpa Yupanki y no le induce a comulgar en la mano un trabajador social, muy bueno y muy humano, pero vestido con casulla. La liturgia se respeta y mueve el corazón, no el cuerpo. El católico que va a estas misas no se encuentra en la iglesia más de lo que ya tiene a montones fuera de ellas —ruido, emotividad y buenismo woke—, sino que halla algo que sólo puede encontrar dentro: paz para su alma y la posibilidad de acompañar a la Virgen, Madre de Dios y Madre nuestra, en la renovación del sacrificio de la Cruz por el cual su salvación es posible.

Por eso el padre Olazábal llena los bancos en la Misa Tradicional de O’Donnell, el padre Nacho abarrota las gradas de Santa María de la Paz en Alcobendas, el padre Gabriel lo mismo en Villanueva del Pardillo… Esto no pasa sólo en Madrid, don Carlos en su momento dejaba pequeño el Santuario de El Henar y ahora el de la Gran Promesa de Valladolid. Seguro que usted, querido lector, tiene un caso en la cabeza de un cura equivalente a los citados…

El ejemplo arrastra, recarga y anima, como el del padre Cantera al frente de los fieles en las misas de campaña en el Valle, y el mal ejemplo arrastra por suelos, vacía y desmoraliza, como lo vivido con la Conferencia Episcopal en pleno asedio al Valle o ahora cuando han dejado sólo a los padres Ballester y Calvo. Ir a Misa se ha viralizado, pero este virus da la vida eterna. Este domingo volveré a administrarme la dosis en Santa María del Pinar. A las 21.00h, con o sin zuecos. Al fondo hay sitio. Siempre hay un hueco.

TEMAS
Noticias de España